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domingo, 3 de noviembre de 2013

El amor de los ABUELOS

Aquellos que pueden disfrutar de sus abuelos tienen una inmensa suerte. Es un amor diferente, especial. Y no hablo desde la experiencia personal. Contar con ellos es una auténtica fortuna. Son fuente de conocimiento, de experiencia, de amor y parsimonia. Son emocionalmente más estables que la juventud, gozan de la serenidad que a los jóvenes les falta. Muchos tienen o han desarrollado un temperamento fuerte, otros muchos son suaves, sencillos y amorosos. Su historia personal les ha llevado a ser quienes son y tienen claras sus prioridades, ya han vivido lo suficiente para poder ver las cosas con otra perspectiva, para saber qué es lo importante en la vida y con quién quieren pasar el tiempo en su última etapa. La vejez es en absoluto un periodo menos bello que los demás. El final del libro descubre siempre todos los secretos, te otorga el entendimiento de todo aquello que a lo largo de la lectura no lograbas entender y, llegando con buena salud a este capítulo final, puede ser sin duda la mejor y más bonita de las experiencias.

Es un secreto a voces que la sociedad ha sufrido un cambio brutal en las últimas décadas. La mejora de la alimentación, la rapidez de los avances médicos y tecnológicos así como un aumento de la calidad de vida en general han aumentado la esperanza de vida, encontrándonos hoy con una población envejecida. Si a ello le sumamos la incorporación de la mujer al mundo laboral y el concepto de "planificación familiar" (antes más bien imposible) que significa en términos estadísticos un descenso de la natalidad, la media de edad de la población general ha aumentado si no un poco, bastante.

La actual longevidad de los padres y la tardía maternidad o paternidad de los hijos ha dado lugar a un fenómeno, la llamada generación sandwich. Antiguamente los abuelos vivían en su propia casa mientras que los hijos al casarse se independizaban, y cuando uno de los dos fallecía, lo cual sucedía a edades más tempranas, el viudo o la viuda acudía a vivir a casa de los hijos, formando parte de la familia y colaborando activamente en la educación y cuidado de los nietos hasta el fin de sus días.

Ahora el problema en sí no es quedarse viudo y no tener adónde ir. El "problema" es en este caso el aumento del índice de dependencia, fruto en parte del mencionado aumento de la esperanza de vida. La dependencia se define en este caso como la incapacidad de las personas mayores de cuidar de sí mismos de forma independiente, la pérdida de autonomía, requiriendo cuidados externos, siendo los hijos los parientes cercanos que más suelen hacerse cargo de esta tarea. En las familias con hijos de diferentes sexos esta tarea de cuidado suele recaer mayoritariamente sobre las mujeres, por cuestiones culturales e históricas.

La generación sandwich ha de mantener así tanto a sus hijos como a sus padres (física y económicamente), por un largo periodo de tiempo. Esto repercute negativamente en los cuidadores, pues la sobrecarga producida por la tarea de cuidado de un número considerable de personas dependientes empeora la salud física y psicológica, derivando en la mayoría de casos sin apoyo social en trastornos de depresión, ansiedad o en la manifestación de enfermedades físicas (obesidad, hipertensión arterial, diabetes mellitus entre otras).

La edad de jubilación se ha incrementado hace poco a 67 años. Pero no, 67 años de antes no son 67 años de ahora, y muchas veces puede resultar inadecuado o incluso inofensivo referirse a esta franja de edad con el término "anciano". Antes los abuelos y abuelas a esta edad (si llegaban) tenían el típico aspecto de los abuelitos y abuelitas de los cuentos. Ellos con su bastón y contando batallas de sus tiempos a los nietos, ellas haciendo calceta en la butaca con sus gafas de ver. Sus capacidades físicas y cognitivas estaban algo más deterioradas. Esta imagen o prototipo es algo exagerado, pero no se aleja mucho de la realidad.

Las personas mayores también se adaptan a la revolución tecnológica.
Los abuelos de hoy poco tienen que ver con los de antes. Muchos continúan ejerciendo de forma no remunerada tras la jubilación (el que puede), otros se dedican a viajar todo lo que anteriormente no pudieron, empiezan la carrera universitaria que siempre quisieron estudiar o le dedican más tiempo a la familia. Disfrutan plenamente de esta etapa de la vida y resultan más activos que antaño. En la mayoría de los casos sus "achaques" no les impide disfrutar de una calidad de vida antes impensable. La jubilación se va convirtiendo poco a poco en un cambio vital positivo, lejos del antiguo mito de "retirada del mundo laboral por dejar de ser productivo para la sociedad". Este cambio de enfoque es positivo no solo para las personas que atraviesan este intenso y drástico cambio, que ven en ello un alivio, una oportunidad para disfrutar de sus hobbies, familia y del tiempo libre que anteriormente no han tenido, sino para la sociedad, que puede encontrar en este grupo de población una fuente fantástica de experiencia y sabiduría, una variedad amplia de capacidades y habilidades, en definitiva, un grupo mucho más que productivo para la sociedad.

Si tienes personas mayores en la familia, reflexiona y piensa en el valor que tiene dedicarles tiempo hoy, demostrarles amor, hacerles felices, quererles bien, aprender de ellos o recordar con ellos, tener paciencia y sobretodo algo que veo a menudo que a los jóvenes nos falta: escuchar. Tienen mucho que decir; tienen mucho que enseñar. Cosas que seguramente no puedan enseñarte tus amigas ni tus profesores. Contar y recordar les ayuda además a ejercitar la memoria. En la vida no hay prisa, al contrario de lo que muchos piensan, y la lentitud en el habla, el bajo tono de voz, la serenidad o la templanza, no son defectos sino virtudes, características del envejecimiento normal y saludable, que en mi opinión son características naturales del ser humano que la sociedad anula y altera durante la infancia y que reaparecen cuando el mundo a nuestro alrededor deja de exigirnos tanto. O no... pero a mí me gusta creerlo así.



"En la juventud aprendemos. En la vejez entendemos." (Marie von Ebner Eschenbach)



¡Hasta muy pronto!

domingo, 1 de septiembre de 2013

El cuento de las ranitas y la nata.

Hace nueve años, cuando no tenía ni la más remota idea de qué quería hacer con mi vida y psicología era solo uno de entre los muchos títulos sin contenido que incluí en mi lista de posibles carreras universitarias, leía entre otras cosas los libros de un psicólogo argentino que me gustaba mucho (raro, lo de que sea argentino y psicólogo digo) que se llamaba Jorge Bucay. Escribe tan sencillo y sus textos/cuentos son tan creativos, que activa tus procesos psicológicos más básicos sin que ni siquiera te hayas dado cuenta.

La motivación es uno de los procesos que Jorge (yo ya como si fuera mi amigo de toda la vida) fomenta en el lector. Un cuento que recuerdo me marcó fue el siguiente. Si me permitís, en este artículo voy a ser bastante más coloquial de lo habitual. La verdad, en plenos examenes, el rato que tengo para escribir en el blog me apetece darle otro tono a lo que escribo, no empeorando por ello la calidad del contenido.

El cuento no lo voy a buscar para copiarlo, lo contaré tal y como yo lo recuerdo:

Las ranitas y la nata


Érase una vez un par de ranitas que daban saltitos por el... campito (vaya manera de empezar, parezco Ned Flanders), cuando de repente encontraron un cubo de madera. Curiosas, las ranitas quisieron saber qué había en aquel atractivo cubo y saltaron al borde para asomarse, con tan mala suerte que ambas cayeron dentro. El cubo estaba lleno de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían; era imposible nadar o flotar en aquella masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente, pero era inútil. Solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil llegar a la superficie y respirar.

domingo, 25 de agosto de 2013

La comida rápida y la depresión: Sí, están relacionados.

En la pausa del trabajo o cuando pasamos el día entero en la calle apenas hay tiempo ni oportunidad para comer algo sano. Curiosamente en las cafeterías y tiendas, los platos sanos como las ensaladas y las verduras son especialmente caros, mientras que la bollería y la comida rápida tienen además de un aspecto más llamativo, un precio mucho más sugerente. Esto me hace pensar una vez más lo promovida que está por la sociedad la mala alimentación. Esto lo he observado tanto en España como en Alemania (y en Inglaterra, pero esto no me sorprende, teniendo en cuenta que son los peores comedores de Europa), sin embargo no puedo decir lo mismo de los países escandinavos, donde el consumo de alimentos saludables como fruta y verdura está extendido y promovido, siendo los platos estrella de todas las cantinas.

Una pizza o una hamburguesa de pascuas a ramos que yo sepa no ha matado a nadie, sin embargo todos sabemos que el consumo frecuente de comida rápida (o fast food) tiene consecuencias muy perjudiciales a largo plazo, como problemas cardiovasculares, sobrepeso o desórdenes hormonales. Lo que pocos saben es que el consumo de comida rápida es un desencadenante de serios trastornos psicológicos, como por ejemplo de la depresión. También está demostrado que aumentan los niveles de ansiedad en personas con una permanentemente alta activación fisiológica de base.

El azúcar refinado no se ha ganado su mala fama porque sí. Los seres humanos tenemos una hormona producida por las células del tejido adiposo que se llama leptina. La leptina es la encargada de enviar señales de saciedad, regulando la cantidad de consumo y protegiéndonos del sobrepeso y de la obesidad. ¿Pero sabéis lo que pasa cuando se consume azúcar refinado en exceso? El azúcar inhibe esta hormona, descompensándose así el mecanismo regulador y confundiendo a nuestro cuerpo, que no termina de saber cuándo estamos saciados, la conducta de comer se descontrola y esta conduce a un aumento del peso corporal. La comida rápida suele llevar además de un alto contenido en sal, grasas vegetales, colorantes y conservantes artificiales, un alto contenido en azúcar refinado. Si además de esto tendemos a echarle azúcar al café, al té, a la leche... Sin querer y sin ser conscientes, estamos abusando. Es por ello que si te paras a mirar a tu alrededor, encontrarás un alto porcentaje de personas que están por encima de su peso adecuado (además la falta de ejercicio regular sería otro factor colaborador). Si te acostumbras a evitar echarle sal y azúcar extra a los alimentos estarás evitando el abuso, ya que al estar incluídos en casi todos los alimentos (incluídas las frutas) a poco que añadas, ya estarás consumiendo más cantidad de la que debes.

El equipo investigador de la científica Almudena Sánchez-Villegas, después de acompañar a un grupo de 8964 personas a lo largo de medio año (ninguno de ellos había padecido nunca una depresión ni había tomado antidepresvos al comienzo del estudio), atendiendo tanto a su patrón de alimentación como a su estado psicológico, encontraron que la probabilidad o riesgo de desarrollar una depresión en personas que consumían frecuentemente comida rápida, en comparación con aquellos que seguían una dieta sana, era un 51% más alta. Esto se concluyó tras observar que al final del estudio, 493 personas habían sido diagnosticadas de depresión o tratadas con antidepresivos. Este estudio es útil, pues se observa una estrecha correlación entre ambas variables, sin embargo hay otras variables no controladas, como por ejemplo el estudio de un grupo control o la cantidad de ejercicio realizada por cada participante, que de alguna manera también puede empeorar o mejorar tanto el estado fisico como el psicológico.

Pero no es este el único estudio que sugiere este hecho. Otro estudio realizado en la University College London (un aplauso para los ingleses, que empiezan a preocuparse por la salud y la alimentación de sus ciudadanos) en 2010 descubrió que las personas que se alimentan principalmente de comida rápida, tenían un 58% mayor de riesgo de padecer una depresión. El riesgo de personas que se alimentan principalmente de frutas, verduras y legumbres es sin embargo de tan solo un 26%. Estos datos sí parecen alarmantes.

viernes, 9 de agosto de 2013

ADOLESCENCIA (2ªParte): Exploración y búsqueda de IDENTIDAD

Perdonad el retraso pero llevo una semana sin ordenador. Ayer me compré uno pero no funciona bien la batería, así que es un poco complicado sentarme tranquilamente a escribir. También me disculpo por la posible falta de tildes, pero el teclado que utilizo hoy es alemán, lo que me dificulta todavía más el uso de tildes y de ñ.
Bueno, como comentábamos en el artículo anterior, la adolescencia es la etapa vital menos estudiada desde el punto de vista psicológico, y sin embargo una de las más complejas e interesantes.
En este artículo vamos a hacer un pequeño recorrido por los principales autores/corrientes que han aportado sus teorías y estudios para comprender mejor esta etapa evolutiva.

Es posible que al ser un poco denso interese mayoritariamente a profesionales de la salud relacionados con este ámbito, pero como autora invito a todo el mundo a leerlo, pues no deja de ser una etapa de la que merece la pena aprender, pues es el periodo de construcción de lo que somos ahora, es la etapa vital mas susceptible de formar y deformar al adulto en el que nos hemos convertido.

Los autores más influyentes: S. Hall, A. Freud y Peter Blos

La primera obra que tuvo una influencia importante durante años en el estudio de esta complicada etapa de la vida fue la de Adolescence, de Stanley Hall (1844-1924). Este autor defiende que el desarrollo ontogénico recapitula el desarrollo filogenético del ser humano. La adolescencia es así una etapa vital ontogenética muy tumultuosa, con desequilibrios y desajustes emocionales en un continuo con dos polos: los impulsos infantiles y las demandas y exigencias de la sociedad.

La hija del famoso psicoanalista Sigmund Freud, (ese que ve sexo en todas partes) Anna Freud (1895-1982), repasó las teorías de su padre y reanalizó de nuevo la cuestión, aclarando que existen dos tipos de mecanismos de defensa para disminuir la ansiedad surgida en la etapa de la adolescencia y para salvaguardar la salud mental del adolescente: la intelectualización o racionalización, que consiste en evitar implicarse en aquellas cuestiones que le afectan directamente, y el ascetismo, que consiste en rechazar las tentaciones a toda aquella situación que pueda generarle ansiedad, renunciando a estar con sus compañeros, a tener relaciones sexuales o a realizar actividades al aire libre. Sin embargo en determinadas ocasiones el adolescente deja escapar sus impulsos reprimidos (en su uso de los conceptos "impulso" y "represión" se observa claramente la potente influencia de su padre) provocando la característica mas definitoria de la adolescencia: la ambivalencia y la conducta imprevisible.

Personalmente no me gusta leer hipótesis y teorías de un autor tras otro porque al final no me entero de ninguno, pero estos están todos muy relacionados. El siguiente es un compañero de colegio de Anna Freud, llamado Peter Blos (1904-1997) y conocido como Mr. Adolescence debido a sus estudios centrados en la etapa de la adolescencia (no dejar de sorprenderme lo originales y creativos que son los alemanes, sobretodo para atribuir apodos y esas cosas), y aportó dos conceptos que siguen de hecho vigentes a día de hoy: la división de la adolescencia en etapas y el proceso de individuación. Este último es el proceso de desvinculación de los padres, del logro de autonomía y de confianza en sí mismos. Al principio, en las primeras etapas, responderá a las nuevas demandas del entorno según los lazos establecidos con los padres, pero poco a poco irá dando respuestas emocionales cada vez más alejadas de los vínculos de la primera infancia.

Según el señor Blos decía, el adolescente pasa las siguientes cinco etapas desde la niñez hasta la vida adulta:

1. Preadolescencia
2. Adolescencia temprana
3. Adolescencia como tal
4. Adolescencia tardía
5. Post-adolescencia

Si nos centramos en los tres estadíos centrales, la adolescencia temprana es cuando el niño o niña vuelve a verse atraído por el padre del sexo contrario. Sin embargo esta vez, al rechazarlo como objeto amoroso, el adolescente intentará formar una relación íntima de amistad con otra persona de su mismo género. Durante la adolescencia como tal las relaciones de amistad se verán relegadas por las de amor, y durante la adolescencia tardía será finalmente el momento de consolidación del yo y de la identidad sexual del individuo.

Erik Erikson: El desarrollo de la identidad durante la adolescencia

Finalmente, un amigo de la infancia de Peter Blos (¿todos los autores jugaban juntos en el patio de recreo o cómo es esto?) también alemán (casi todos los autores en psicología son alemanes, eso es así) llamado Erik Erikson (1904-1994), considerado neofreudiano y no, no fue el inventor de la marca de teléfonos móviles, estudió el desarrollo global de la persona a lo largo de todo su ciclo vital. Su obra completa ha tenido muchísimo reconocimiento pero la temática más citada y la que ha originado mayor cantidad de estudios es sin duda su concepción del desarrollo de la identidad durante la adolescencia.
Erikson establece 8 etapas a lo largo del ciclo vital. Cada etapa representa el afrontamiento de una crisis concreta. La resolución satisfactoria de cada crisis producirá el paso a la siguiente etapa y preparara al individuo para afrontar la siguiente crisis. Cada etapa consta de dos polos, entre los que el individuo se debate. En el tema de la adolescencia nos interesan dos etapas en concreto:

- La dicotomía entre Identidad y Confusión de roles.

El adolescente se enfrenta a cambios físicos y a nuevas demandas del entorno social que le harán dudar de su identidad. Deberá comprometerse a nivel ideológico, profesional y personal. Si supera esta crisis habrá desarrollado las cualidades fidelidad y lealtad.

- La dicotomía entre Intimidad y Aislamiento.

El adulto joven debe arriesgar su identidad para lograr el vinculo de intimidad con otra persona, la fusión de identidades pero manteniendo la propia identidad. Superada esta crisis, alcanzara la capacidad de amar.

lunes, 29 de julio de 2013

La amistad: Necesaria y saludable

En la vida, además de la familia, tiene mucha importancia otro grupo de personas que nos aporta otro tipo de satisfacciones: el grupo de amigos (aun no teniendo que pertenecer todos nuestros amigos al mismo grupo, entendiendo éste entonces como conjunto).
Tenemos unas necesidades básicas, las cuales son en parte cubiertas por nuestros familiares, pero nuestros buenos amigos cubren aquellas que nuestra familia no logra satisfacer, sobretodo en determinadas etapas de la vida, en las que las relaciones de amistad tienen especial relevancia, como en la adolescencia.
La buena relación de amistad entendida desde un punto de vista adulto, puede ser definida como afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Los adultos no entienden la amistad como una relación unilateral en la que una persona es atraída por otra, sino que implica una satisfacción psicológica mutua que se caracteriza por el entendimiento de los sentimientos y pensamientos implicados en la relación, por una comunicación sincera e íntima, por el cuidado mutuo físico y psíquico, por una estabilidad a lo largo de la vida que trasciende los conflictos habituales y por tener unas expectativas de reciprocidad en relación a los valores fundamentales de las relaciones afectivas: lealtad, honestidad, magnanimidad, sinceridad, etc.
Si bien todos creemos tener una idea clara de lo que significa la amistad, no tenemos el mismo concepto de amistad a lo largo de toda nuestra vida. Es decir, estas relaciones evolucionan a lo largo del ciclo vital.

Los niños describen en numerosos estudios sus ideas sobre la amistad, coincidiendo la enorme mayoría en tres puntos: un amigo es más que un compañero de clase, es alguien con quien se comparte un afecto y con el que se tiene algo especial.

Damon (1977) y Fuentes (1999) describen las diferentes etapas que constituyen la evolución de las relaciones de amistad desde la infancia hasta la adolescencia, dejando en evidencia claras y curiosas diferencias:

- Primera infancia. De los 0 a los 2 años es muy complicado hablar de "relaciones de amistad", sin embargo sí se observa una clara inclinación del bebé a interaccionar positivamente con aquellas personas con las que han tenido previamente una experiencia positiva. Eligen interaccionar con éstas a hacerlo con personas desconocidas o con las que tuvieron previamente algún tipo de conflicto.

- Etapa pre-escolar. De los 2 a los 6 años las relaciones se caracterizan principalmente por la visión egocéntrica del niño. A estas edades no diferencian la propia perspectiva de las de los demás, son incapaces de reconocer que los otros puedan interpretar la misma experiencia social de forma distinta. La amistad en esta etapa se caracteriza por relaciones muy inestables y muy sensibles a la ruptura por conflictos interpersonales. El "amigo" suele ser básicamente el niño que juega a menudo con él o vive cerca de su casa. Además las amistades en esta etapa suelen estar controladas o dirigidas por los padres o tutores.

- Etapa escolar. De los 6 a los 12 años se produce un cambio esencial en las relaciones amistosas: el niño no está ya centrado única y exclusivamente en su visión del mundo, sino que es capaz de entender los pensamientos, sentimientos y emociones del amigo. Se produce una relación de cooperación y ayuda recíproca. Es frecuente en esta etapa que el niño elija como amigo a un igual que le demuestre afecto, que se preocupe por sus necesidades y en general suelen ser del mismo sexo. Son relaciones más duraderas que las de la etapa anterior y si se forma un estrecho y auténtico vínculo afectivo pueden perdurar durante muchos años, pasando a ser una amistad verdadera en la edad adulta.


El concepto de la amistad en la adolescencia

¿Cómo viven los adolescentes este tipo de interacción? Pues bien, los adolescentes, chicos y chicas, pasan durante esta etapa cada vez más tiempo con los amigos sin supervisión adulta continua y prestando atención a las expectativas y opiniones del grupo, siendo especialmente susceptibles a la influencia de éste. Conciben la relación de amistad como una relación mucho más duradera de lo que consideraban en la infancia. Pasa así de estar basada en el juego a estar basada en la comunicación. Su identidad se fusiona en gran medida con la de "su grupo de amigos" y su búsqueda de aceptación dentro del grupo de amigos así como por los diversos grupos de su entorno se torna de vital importancia. A pesar de que los grupos de adolescentes suelen estar formados por individuos muy semejantes entre sí, éstos tienden a sobreestimar esa percepción de semejanza de los amigos respecto a ellos mismos.



Las relaciones de amistad ganan un peso enorme durante esta etapa, pues la comunicación pasa de temas superficiales a temas profundos de autoexploración, de apoyo emocional y de autorrevelación (esto último significa poder hablar de cuestiones que realmente preocupan al adolescente, como sus sentimientos, pensamientos, deseos o miedos más profundos). Así, los amigos suponen una gran seguridad emocional y un refugio para resolver problemas psicológicos frecuentes en esta etapa como la ansiedad o la soledad, debidos a la inestabilidad de la relación que mantienen a menudo con sus padres, a causa de la característica actitud de rebeldía.
Los adolescentes tienen relaciones de amistad muy intensas, que se caracterizan por un conocimiento mutuo y donde el afecto es una constante en las interacciones. Valoran y eligen amigos con características psicológicas parecidas así como con inquietudes, intereses y enfoque vital similares. Las expectativas respecto a lo que consideran una verdadera amistad están relacionadas con la lealtad, la intimidad, la sinceridad, la confianza y el respeto mutuo. La intensidad de las amistades en esta etapa es tal, que una decepción en cualquiera de estos ámbitos pueden suponer no solo la ruptura de la relación sino un gran impacto negativo en el desarrollo de la persona afectada.

Es a partir de la adolescencia cuando las relaciones de amistad se van enriqueciendo a lo largo de la vida con las nuevas experiencias vitales de unos y otros. Las distancias y los conflictos dejan de ser un obstáculo como era anteriormente para pasar a disfrutar y mantener el vínculo afectivo estable y duradero que caracteriza la amistad adulta.

Otro aspecto que creo que también podemos observar todos es la diferencia entre las relaciones de amistad que inician y mantienen adolescentes y las que mantienen los adultos. Los adultos, al tener una personalidad más formada y mucho más estable, tienden a exigir más de una relación y a tolerar menos. Es decir, una amistad duradera será más sólida que una recién iniciada, la cual terminará con mayor facilidad a la mínima señal de disfunción. Además, los adultos tienen generalmente más dificultad para iniciar relaciones de amistad, teniendo mucho que ver la estabilidad del estilo de vida durante esta etapa (trabajo, responsabilidades y obligaciones, etc.). Los adolescentes sin embargo suelen mostrarse más conformistas, ceden con más facilidad a la presión al grupo de iguales y se encuentran en más situaciones que favorecen el encuentro y conocimiento de nuevas personas.

Durante la lectura de este artículo seguro que han aparecido en tu mente una serie de personas, que serán con bastante seguridad aquellos que consideras tus mejores amigos o amigas. Tienen mucho valor, muchas veces los subestimamos, les prestamos poca atención, pero ellos son los responsables de una gran parte de tu felicidad, los que al final están ahí para tí, y es de vital importancia entregarte y cuidar cada una de estas relaciones, pues dicen que los amigos son la segunda familia, la familia que tú has elegido, y que te acompañarán a lo largo de tu vida en lo bueno y en lo malo. Son sin duda y según los resultados de bastantes estudios, los ingredientes básicos para tener una vida feliz y plena. Así que aprovecha ahora que es verano y tienes más tiempo libre para dedicárselo a todos aquellos amigos que quieres y que te quieren. ¡Se lo merecen!



¡Hasta muy pronto!

"Un amigo es uno que lo sabe todo de tí y a pesar de todo te quiere" (Elbert Hubbard)