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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Psicología de PAREJA

¡Buenos días a todos!

Espero que hayáis aprendido algo sobre la relajación autógena, merece verdaderamente la pena.
Bien, el tema de hoy es algo diferente, pero no menos interesante.

En psicología hay muchas partes que no se toman muy en serio socialmente o no se les da suficiente importancia, como bien comentaba en un artículo anterior. La psicología de pareja (una rama de la psicología social) es una de ellas. Recién se está descubriendo la relevancia del estudio de las emociones positivas y las relaciones humanas afectivas (entendiendo reciente por hace tres o cuatro décadas, lo que es muy poco comparando  con el total de la historia de la psicología).

La psicología de pareja: Problemas, herramientas, terapias

Cuando empecé a estudiar la carrera había ciertos ámbitos que me sonaban a pitorreo. "¿Terapia de pareja? Venga ya. Ahora se hace terapia por cualquier cosa. Una pareja no necesita terapia, pueden solucionar los problemas solo, como se ha hecho toda la vida...". Más adelante mi visión fue cambiando, pues empecé a sopesar que "toda la vida" no se han solucionado los problemas de pareja, sino que se han ignorado, dejado o han acabado en numerosos casos con la relación, y no se ha decidido una separación o divorcio porque legal, religiosa o culturalmente no tenía cabida. Ahora que sí que la tiene, forma parte casi de nuestra vida cotidiana. Todos conocemos a más de una pareja, de dos y de tres que se han divorciado, lo que demuestra que las parejas en absoluto están preparadas ni aleccionadas para afrontar conjuntamente los problemas que la vida les plantea.


Es importante mencionar que la pareja perfecta no es aquella libre de conflictos, ni la que los evita, sino aquella que los supera, aprende y crece con ellos.

La palabra "terapia" tiene además una connotación muy médica. Hacer terapia se asocia rápidamente a "estoy enfermo y sigo un tratamiento", cuando una terapia en psicología no es más que un proceso de aprendizaje de conocimiento, herramientas y habilidades para afrontar problemas en diversos ámbitos de la vida, en muchos casos para prevenirlos o solventarlos.

Aclarado esto, ¿por qué narices iba a ser innecesaria una terapia de pareja, si los miembros llegan a un punto en el que quieren seguir luchando pero no consiguen hacerlo solos o no disponen de herramientas suficientes? Muchas veces (la mayoría) es una comunicación defectuosa, otras es falta de empatía, otras son celos, falta de inteligencia emocional, desconocimiento de las necesidades del otro, incomprensión, y un largo etcétera. Como sabéis, cada ser humano es distinto y unos nacen con unas habilidades sociales, emocionales, comunicativas, conductuales de forma innata y otros no, y por eso han de aprenderlas para desenvolverse con éxito en el mundo que les rodea.

¿Qué tipo de relación tienes? 

Esta breve reflexión os invita a plantearos las cosas de una manera más flexible, más relativa. La psicología de las relaciones de pareja es algo tan serio como que es uno de los ámbitos más importantes de nuestra vida, junto con las relaciones familiares, las amistades o la carrera profesional. Así que fijaros cuán importante es trabajarlas y cuidarlas.

Curso de relaciones de pareja

Esta semana voy a Madrid y me he enterado de un curso de relaciones de pareja con un programa actual interesantísimo y muy innovativo al que quiero asistir, para empaparme bien del tema como psicóloga y también por qué no, como persona. El curso lo imparte la organización Positivarte y va de la mano de la psicóloga clínica y especialista en terapia de parejas Lara Ferreiro. Se trata de un taller de 2 horas de duración (12:00 a 14:00 horas) que se realizarán durante tres sábados del mes de Noviembre (8,15 y 22 de Noviembre). Aquí tenéis el programa:
- CONTENIDOS DEL TALLER:
  • Módulo 1: Qué son, las fases, los componentes de las relaciones de pareja. Mitos (femeninos y masculinos) del amor.
  • Módulo 2: Evalúate a ti mismo, a tus relaciones de pareja anteriores o actual. ¿Por qué no consigo encontrar a alguien? Definición de las cualidades que buscas en una relación de pareja.  Los errores sistemáticos que cometen en tus relaciones. Ejercicios prácticos.
  • Módulo 3:  Comunicación y resolución de conflictos, ¿Por qué se fracasa en resolver los problemas?. Entender las discusiones de pareja. Hábitos de comunicación. Identificar y gestionar mis relaciones y personas tóxicas. Ejercicios prácticos.
  • Módulo 4: Las reglas de oro para vivir en pareja o como mantener una relación sana cuando encuentre a una pareja. Prevenir el divorcio. Ejercicios prácticos (¡El mapa del amor, "Pille a su pareja", el árbol de las creencias y muchos más!).
- A QUIEN VA DIRIGIDO ESTE TALLER:

Para las personas que tengan pareja (pueden venir solos o con su pareja) y para las personas sin pareja. Las personas que busquen mejorar su relación de pareja o identificar qué variables están influyendo para no encontrar pareja. ¡éste es tu taller! Coste 12€/taller.

Como parto de la base de que mis lectores compartís en cierta medida mi pasión por la psicología y seguramente a muchos de vosotros, solteros, con pareja, casados y divorciados estaréis también interesados en este curso y en aprender más sobre el tema, tengo un pequeño detalle para vosotros para agradecer vuestra fidelidad al blog.

¡¡ Todos los lectores de El mono de Harlow* tienen un 10% de descuento en este curso !!

Os podéis inscribir antes de este jueves escribiendo un e-mail a:

elmonodeharlow@gmail.com

con asunto: "TALLER10"

Importante  incluir datos personales y teléfono de contacto.

¡¡Daros prisa porque el plazo es breve y es una oportunidad única !!


Nos vemos el sabado.



¡Hasta muy pronto!


miércoles, 19 de marzo de 2014

Mi amor, mi vida, mi todo...

¡Feliz miércoles! Mañana abandono Alemania y marcho rumbo a Asia dieciséis días así que estoy con los nervios un poco presentes, como creo que podréis comprender. Pues bien, hace pocos días estaba cenando con un grupo y me di cuenta de lo ridícula que me empecé a sentir de repente llamando a mi pareja en público como nos solemos llamar en la intimidad, y de ahí surgió el siguiente tema de psicología social, un tema interesante a la par que divertido.

Son innumerables los apodos cariñosos que se escuchan entre los miembros de las parejas que nos rodean. No existe más límite que el que dictamina la imaginación. Entre la multitud de relaciones amorosas podemos observar desde las más clásicas, que suelen utilizar apelativos populares como "gordi", "cari", "tesoro", "churri" o "mi amor", hasta las más excéntricas y originales, que inventan sus propios apodos particulares, como por ejemplo estos que he tenido ocasión de escuchar: "coso", "bebits", "meloncito", "chipirón" o "mou".

De los más neutros a los más cursis. Los apodos se convierten en la pareja en palabras clave. Este hecho es bastante llamativo. Es para preguntarse por qué motivo se recurre con tantísima frecuencia a un apelativo cariñoso para referirnos a nuestra pareja en la intimidad, en lugar de llamarle por su verdadero nombre o una abreviatura de éste, como hacemos regularmente con nuestros amigos o nuestra familia. Algunas personas utilizan también apodos en sus círculos sociales. Sin embargo se observa una elección especial y cuidadosa del apodo empleado para llamar a la media naranja, a la que se le atribuye un nombre que le diferenciará de los demás y con el que se le identificará como pareja, de manera que solo sea interpretado por nosotros. Es una forma de otorgar exclusividad. "Solo yo te llamo así. Solo ante mí respondes así". Se tiende a utilizar el nombre completo de la persona únicamente en situaciones en las que se requiere llamar su atención o marcar una distancia emocional, como en el caso de un enfado, en un contexto de discusión o cuando se comunica una noticia importante.

Algunas parejas no sólo utilizan apodos clave para dirigirse al contrario sino que adoptan una manera de hablar muy particular cuando se comunican íntimamente con la pareja. Tono infantil, velocidad de habla reducida, voz de bebé, pronunciación gangosa o sustitución de algunas sílabas por otras que producen un efecto más "tierno". Esto sucede en todos los idiomas (en alemán son por cierto comunes los apodos "ratoncito" y "pajarito") y con excesiva frecuencia en un elevado número de parejas. Es más, me atrevo a decir que Tú, lector, has caído en algún momento de tu vida, ya sea con tu actual pareja o con alguna de las anteriores, en este bucle teatral en el que la adopción de un rol en la comunicación supone un factor esencial. Sea dominante y protector, sea inocente e infantil.

Efectivamente, lo has hecho y sin embargo te resulta incómodamente "ridículo" cuando lo escuchas en otras parejas, no siéndolo en ningún caso cuando el implicado eres tú. De hecho, te resulta tan familiar esa dinámica de pareja que probablemente ni te llama la atención.

Por qué es inevitable el uso de apodos y tonos de voz especiales en la pareja

¿Te imaginas a tu novio hablando con sus colegas como te habla a tí cuando estáis a solas? ¿A tu novia adoptando el rol de niña pequeña o de princesita cuando está con sus amigas? Grima. Lo sé. La mera imagen de una situación así no es solo incómoda, es desagradable. Alguno de vosotros habrá sentido seguro un escalofrío al leer estas líneas. Esa comunicación solo tiene cabida en pareja.

Pero sí, es inevitable. Es inevitable porque cuando la relación se afianza, surge una necesidad no solo de exclusividad, sino de intimidad. La búsqueda de apodos es en el fondo una búsqueda por fortalecer el vínculo con la persona, una búsqueda de complicidad a través de palabras clave que solo puedan ser interpretadas por los miembros de la pareja.

Repasando los apodos que se escuchan en la sociedad he llegado a la conclusión de que las reglas a seguir en la elección son las siguientes:


  • Cualquier defecto puede ser convertido en virtud: "Gordi" viene de gordo de toda la vida, sin embargo como apodo cariñoso parece perder esa maldad e hijoputismo que conlleva el apelativo original. Esto es comparable con "enano", "feo", "fideo". El riesgo de la exageración es encontrarnos con sobrenombres tipo "ciegui", "manqui", "lorcis" y otros del estilo.



  • Los apócopes se llevan: Cualquier palabra si está apocopada, es candidata a ser considerada apodo cariñoso. Así "Peque" es pequeña, "Pitu" es pitufa y "Cuqui"... pues no sé, pero mucho me temo que debe venir de cucaracha.



  • El uso alegre del sufijo afectivo: El abuso de los sufijos -ito e -ita es la manera más fácil de hacer cualquier nombre un apodo cariñoso. Hasta alguien más feo que un orco de Mórdor puede ser llamado "orquito", que ya no parecerá algo negativo.



  • Si la comida está buena... nuestra pareja también: Una manera de elogiar a la pareja es llamarla como algún tipo de comida. Hasta ahora se llevan las cosas dulces: "pastelito", "tocinito", "bollito", pero quién sabe si en un futuro la moda favorecerá otras variedades y lo verdaderamente in será llamarse "salchichita", "filetito", o "huevofrito".



  • Las partes del cuerpo son un must: Utilizar características físicas o exagerar atributos corporales visibles son un clásico. Así escuchamos con frecuencia "ojazos", "culazo", "rubia", "calvito" o "flaquita".


Después de este breve repaso, añadimos un tipo de sobrenombres que son los inventados por la propia pareja, con la finalidad de sentirse más unida y comunicarse mejor.

Ño me habes achí 

Psicólogos expertos insisten en que esta parte lúdica de la pareja es muy positiva pero solo aceptable cuando ambos participantes están de acuerdo. Es decir, si no te gusta cómo te habla o te llama tu pareja, dilo. Algunas personas encuentran ridícula la manera que tiene el enamorado de interactuar y entran en el juego o lo permiten a pesar de repudiarlo por miedo a herir a esa persona. La actitud de quien habla así en pareja sin ser correspondido suele estar relacionada con la necesidad de proteger o ser protegido. Muchas veces incluso con una ausencia de cariño que incita a buscar en la pareja una figura paterna o materna una vez está establecida la confianza. Pues bien, si no es recíproco, es recomendable que le comuniques abiertamente que prefieres que solo te hable así a solas, o que simplemente te llame por tu nombre y deje de decirte palabras que no entiendes, antes de que sea demasiado tarde y te encuentres pasando más momentos bochornosos y desagradables que tiernos.

Es mala idea responder de forma vengativa con sobrenombres irónicos, lo único que ocurrirá será que herirás a tu pareja y crearás malos entendidos.


Para el psicólogo Oscar Urzagasti, los apodos son ambivalentes. Siempre tienen un significado literal y un significado emocional. El significado literal es la palabra como tal, es decir, alguien que te llama "gordi" o "flaquita" no estará dejando de hacer referencia al aspecto físico y puede ser interpretado de tal manera o desde el punto de vista emocional, en el que el apodo se encuentra en un contexto amoroso, alejado del significado real.

Conviene tener cuidado con las llamadas y los mensajes en horas laborales. Una escena tipo "Bridget Jones" o una llamada inapropiada en la que se escucha: "¿Ontá mi bebé?" podría tener consecuencias nefastas. Otro tema importante a tener en cuenta es evitar adoptar este tipo de comunicación en público. La pareja puede o no sentirse incómoda, pero los tonos inapropiados y las exageradas muestras de cariño sí pueden causar incomodidad, desagrado o incluso rechazo, en aquellas personas ajenas a la pareja.



Nos vemos cuando vuelva de Tailandia. Hasta entonces pensaré en vosotros...




¡Hasta muy pronto!


sábado, 25 de enero de 2014

Análisis psicosocial de las HISTORIAS DE AMOR

Je t'aime...


Woody Allen nos da un maravilloso paseo por París en la apertura de su película Midnight in Paris... todos los que la hayáis visto coincidiréis en que es una película llena de magia. Los que no la hayáis visto, os invito a hacerlo... 

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Toda pareja tiene una historia de amor exclusiva.

Y cada persona.


Las historias de amor han existido a través de los siglos: aparecen en la literatura, en el cine, en las expresiones artísticas, en las telenovelas, en la música, en la propia vida.


Son inspiradoras. Motivadoras. Moduladoras. Toda historia de amor está además llena de magia, especialmente para los que la viven. Los soñadores flotan, se pierden en las emociones que el amor provoca, fantasean, idealizan, creen supersticiosa y ciegamente en el destino, en la magia y en la energía de la vida que le unirán por siempre al ser amado. Millones de autores han intentado a lo largo de siglos definir el amor sin éxito. Existen múltiples teorías que se acercan tímidamente al concepto del amor. Los psicólogos nos empeñamos en dar un enfoque racional al amor, algo frío y bastante teórico. Precisamente todo lo contrario a lo que sucede en la práctica, siendo la gran mayoría de las veces puramente emocional, impulsivo e imprevisible. Tanto, que se hace prácticamente imposible luchar contra él. Y es una evidencia, las relaciones amorosas reales se alejan bastante de lo que las teorías científicas persiguen, de los ideales que la sociedad impone como "relación perfecta". Así lo demuestran los relatos amorosos de las personas, las llamadas historias de amor.


En la variedad está la riqueza. Si el ser humano no es perfecto, ¿por qué iban a serlo sus relaciones? Si todas las relaciones fueran perfectas (diferenciando perfectas de sanas por supuesto, porque rozando lo patológico, la negatividad no entra en discusión), qué estúpidamente aburrida sería la vida.

Existen numerosos estudios que tratan de responder a las distintas preguntas acerca del amor y de las relaciones de pareja. Sin embargo no existen muchos estudios en el campo de la psicología social sobre las historias de amor (los trabajos de Sternberg (1994, 1995, 1996 y 1999) son casi la mayor aportación científica a día de hoy), si bien un estudio llamó mi atención y es al que le dedico mi post de hoy.


Como bien reconoce este autor, todos desarrollamos a lo largo de nuestra vida como mínimo, una historia de amor. ¿Cómo fue la tuya? ¿Lo recuerdas? Estudiando las narrativas de estas historias, se puede comprobar como éstas influyen en la vida afectiva de los participantes, muchas veces incluso de manera desproporcionada. En función de estas experiencias, sean positivas o negativas, correspondidas o no, de la intensidad con la que sean vividas y del goce o sufrimiento que susciten, la concepción del amor por parte de las personas será de una forma o de otra. Digamos que la experiencia se convierte en el marco de referencia del protagonista. La idea de amor es distinta así para cada persona, así como las prioridades en una relación de pareja. Son muchos los componentes que influyen en las experiencias: la personalidad de los individuos, las circunstancias, la edad, la dinámica de interacción, etc.

lunes, 22 de julio de 2013

Por qué el verano despierta el deseo sexual.

No hacen falta datos. Observar es suficiente. Los refranes lo anuncian: "La primavera la sangre altera", las personas comentan que tienen las hormonas "revolucionadas".
Efectivamente, llega el verano y con él llegan el sol y el calor. Nos vestimos con ropa más ligera, mejora nuestro estado de ánimo e incluso aumenta nuestro sentido del humor. Los flirteos brillan por su presencia, nos empezamos a fijar más en el sexo opuesto, las parejas aumentan la frecuencia de sus relaciones y las relaciones a distancia funcionan con menor probabilidad. Pero esto no es casualidad... hay factores biológicos y psicosociales detrás que lo explican todo.


El doctor David Barrios, terapeuta sexual y de pareja, explica distintos factores que tienen lugar en verano y que favorecen el aumento de la líbido. Éstos son por ejemplo el aumento de cantidad de luz solar o de energía y la dismución del estrés. Esto conlleva que nos socialicemos más y nuestra actitud activa fomente y nos predisponga a tener relaciones más intensas y más íntimas pero, ¿qué otros factores influyen?




lunes, 24 de junio de 2013

Por fin un artículo sobre relaciones sanas.

¿En qué se diferencia este artículo de otros artículos sobre relaciones de pareja? Generalmente se habla (y he escrito yo también) sobre dinámicas insanas o problemas frecuentes en una relación: celos, infidelidad, falta o errores de comunicación, etapas de la relación, atracción, problemas sexuales, etc.

La temática de este artículo sin embargo se ciñe a un prototipo de relación de pareja carente de todos estos problemas. Digamos que hasta la relación más sana y con menos problemas sufre de "daños bidireccionales". Hasta el que ama de forma más pura y sincera puede y de hecho hace con frecuencia daño "sin querer". Un comentario poco afortunado, una actitud esperada que no sucede, un momento o día de susceptibilidad extrema (por ejemplo las mujeres antes o durante la menstruación, ¿os suena, no?).

Da igual si estamos recién enamorados, en una relación de poco tiempo o en una relación de muchos años: En toda relación existen pequeños daños bidireccionales que aparecen casi a diario, aunque nos esforcemos y dediquemos toda nuestra atención a no cometerlos. Encontramos una y otra vez un punto hiriente en nuestra pareja.
Este hecho no se puede evitar, pero como mis artículos se enfocan en la psicología positiva y en el crecimiento personal, vamos a recalcar que esto puede ser también percibido como una gran oportunidad que la vida nos regala para crecer y madurar tanto a nivel individual como a nivel de pareja.

Sea como sea estas heridas duelen, a veces incluso de manera desproporcionada y de forma persistente en el tiempo, y si no las superamos a tiempo van minando poco a poco tanto la relación como el amor.


El estilo de relación de pareja que todos (o debería decir una gran parte) hemos aprendido desde pequeños y al que todos aspiramos es el de una relación armoniosa y estable. Y es por esto por lo que tendemos a minimizar o quitar importancia a estas pequeñas heridas, a hacer como si no hubiera pasado nada, a intentar seguir dejándolas en el olvido siguiendo el refrán "el tiempo lo cura todo". Pero este comportamiento solo produce acumulación del dolor que han ido produciendo estas heridas, acompañándonos en el tiempo y saliendo finalmente a la luz en momentos totalmente inapropiados o inesperados.
Es como si tuviéramos un cajón donde vamos guardando todos los hechos y actitudes de nuestra pareja que nos duelen y que no han sido resueltos. En algún momento, llega la gota que colma el vaso y abrimos ese cajón, dejando salir todo lo que hemos ido guardando dentro, y el amor está tan debilitado que no tiene la fuerza ya de soportar toda esta montaña de hechos dolorosos que salen al ataque.

miércoles, 19 de junio de 2013

"Yo esperaba que supiera lo que yo quería decir"

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¿Dices siempre exactamente lo que quieres?
Vamos a plantear la pregunta de otra forma...
¿SABES siempre exactamente lo que quieres?
¿O esperas que los demás lo sepan?

A qué se está refiriendo esta mujer. Me explico.

Muchas personas parten del hecho de que la persona que está a su lado debe saber lo que quiere o lo que está pensando en cada momento, así como que interprete lo que ha querido decir con un comentario objetivamente ambiguo y de hecho reaccionan ofendidas si esto no se cumple. Que este hecho es imposible parece bastante lógico, ¿verdad?

Me gustaría añadir un pequeño ejemplo para que te des cuenta de que esto que parece tan obvio y estúpido, lo hacemos con más frecuencia de lo que pensamos. Y son taaantos los problemas que podrían ser evitados si consiguiéramos controlar este patrón de pensamiento...

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La semana pasada quedé con una amiga mía que venía de la peluquería con un gesto de cara bastante mustio. Cuando le pregunté qué le pasaba y le comenté lo bonito que le habían dejado el pelo (y no era una mentira de cortesía, le quedaba fenomenal), me respondió que podía ser, pero que así no era como ella lo quería.
"¿Ah no? ¿Y cómo lo querías?" fue mi siguiente pregunta. "Pues por los lados un poco más corto, a capas, sin tanto flequillo y por esta parte así con un poco más volumen".
"Y le has dicho a la peluquera exactamente cómo lo querías?" "Claro que se lo he dicho!" "Le has explicado exactamente cómo tú querías tu peinado como me lo acabas de explicar a mí?" (yo sé por qué le estaba insistiendo tanto, conozco a mi amiga). "Claro, pero vamos, que es peluquera, tiene que saber lo que el cliente quiere, es su trabajo, sino que se dedique a otra cosa".

viernes, 22 de marzo de 2013

Maldito perro del hortelano...

"Si no se pone celosa... es porque no le importo". Esta frase la he podido escuchar cuarenta mil veces. También la contraria. Cuando nuestra pareja es demasiado celosa nos molesta. Cuando no es celosa también nos inquieta. ¿Qué esperamos de la actitud del otro? ¿Cuál es entonces la actitud correcta, tanto por nuestra parte como por la suya?

Es muy frecuente en individuos miembros de una pareja tomar actitudes que demuestren peligro o amenaza de pérdida para provocar celos en el otro.



Las investigaciones científicas también se han encontrado con esta realidad habitual. Un estudio realizado por E.G. Brainerd, P.A. Hunter, D. Moore y T.R. Thompson llamado Jealousy   induction  as   a  predictor of   power   and   the   use  of   other  control  methods  in   heterosexual   relationships, demostró que entre el 70-80% de los estudiantes de instituto consultados reconocían haber actuado alguna vez en su vida con el objetivo de que sus parejas sintiesen celos. Las razones que dieron para explicar esa actitud fueron diversas: son una útil herramienta para probar los sentimientos de la otra persona, para llamar su atención o para mejorar la propia autoestima.

También se ha comprobado que a nivel de pareja funciona un principio llamado "el efecto del consumidor". Consiste en que un producto se convierte en más deseable cuando se percibe deseado por otros. Es decir, un hombre puede desear más a una mujer si siente que otros hombres la desean (y en el caso del sexo contrario también) Según este efecto, el período posterior a una discusión causada por los celos estaría marcado por un aumento de la pasión.

La excesiva intensidad y frecuencia de los celos los hace destructivos.

Por otra parte, los celos mejoran la atención dedicada a la pareja siempre y cuando ésta se quiera conservar, ya que el que experimenta celos toma conciencia de la posibilidad real de abandono, lo que le lleva a reafirmar su compromiso y dedicar mayor atención.
Por último, un estudio realizado por David Lester, George Deluca, William Hellinghausen y David Scribner llamado Jealousy and irrationatily in love, demostró que los celos afloran con mayor frecuencia en aquellas parejas que tienen una concepción más romántica del amor. Es decir, pueden servir como indicador de la vitalidad de la relación, pues los celos tienden a desaparecer en la mayor parte de parejas tras un largo período de convivencia.
Sin embargo, cuando la intensidad y frecuencia supera la normalidad y un miembro (o los dos) de la pareja son excesivamente celosos (o se han convertido en celosos debido al exceso de celos inducidos), se torna un problema que supone estrés, agotamiento (tener una pelea cada 5 minutos por celos no lo aguanta nadie) y finalmente destrucción de la relación, pasando de ser un vínculo saludable a ser un vínculo destructivo.

Entender y respetar nuestros sentimientos. ¿Qué hacer cuando eres celoso?

Lo primero que debemos saber, es que es más fácil afrontar los celos cuando los vemos de forma natural. Es decir, sí, eres celoso, ¿y? Lo más importante es reconocerlos y trabajarlos para controlarnos y dominarnos, de forma que cuando asalten tu mente pensamientos irracionales, sepas ningunearlos, evitar que te afecten y seguir adelante con tu vida. ¿Alguien reconoce en sí mismo esos momentos desagradables en los que un pensamiento irracional conduce a otro, a otro, luego a otro, y acabamos imaginando una auténtica película de terror que nos creemos y llegamos a sufrirla de igual forma que si se tratara de la realidad?
No eres el único. Y sí, se trata en la mayoría de los casos de pensamientos irracionales que surgen debido a una emoción que se llama MIEDO. El miedo nos muestra todo aquello que podría suceder en el peor de los casos como si realmente estuviera sucediendo... invade nuestra mente y escapa a nuestro control. Pero sí, existe la posibilidad de controlarlos...

Lo primero es contar con la pareja solo y exclusivamente como apoyo y no como parte del problema (siempre y cuando no haya una base justificada para sentir celos claro). Intercambiar los papeles, con objetivo de tomar conciencia de la perspectiva contraria. Una vez tomes conciencia de tu problema, evitar hablar con ella cada vez que surjan esos pensamientos con base injustificada y elige a un buen amigo/una buena amiga que sea capaz de bajarte de nuevo al planeta Tierra. Evitarás sobrecargar la relación con el problema. 

Puedes trabajar distintos puntos individualmente y en pareja, entre otros:

1. Piensa que tu pareja te quiere tal y como eres.
Trabaja tu autoestima sobre todas las cosas. Para aceptar el amor de una persona primero debes amarte a tí mismo.
Si eres la víctima de la persona celosa... tener una pareja que sufre de celos puede ser agotador, pero hay que ser pacientes ya que, con frecuencia una reacción adecuada a tiempo puede acabar con ellos. Si hay alguna situación que los dispare, procurar evitarla. Hay que recordar que aunque puede que nuestra pareja se comporte como un completo imbécil, los celos son una consecuencia del amor, por lo que debemos intentar reafirmar a nuestra pareja en lugar de ponernos a la defensiva.

2. Es importante que fomentes tu propia vida personal, con tus aficiones y proyectos.
Tenías una vida antes de tener pareja, ¿no? No te olvides nunca de tus amigos y sigue dedicándoles el mismo tiempo en longitud y calidad que les dedicabas antes. Haz un esfuerzo. Se lo merecen. Y por favor, calidad de tiempo significa que cuando estés con ellos, ESTÁS CON ELLOS, y dejas de comunicarte por Whatsapp cada dos minutos con tu pareja. Cuando estés con tu pareja la calidad de este tiempo con ella también es importante.

3. Cuando te asalten dudas cálmate y luego habla sobre ellas.
Identifica si existen causas reales y justificadas. Si así se las comunicas a tu pareja en un tono conciliador, sin ataques. El fin es saber qué ocurre en realidad y cotejarlo con tu percepción, que puede ser falsa. Comunica cómo te sientes y qué conductas o situaciones te hacen sentir así.

4. Aprovechar para fortalecer el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso.
Tu pareja es tu amiga, ¡no tu enemiga! Repite esta frase a menudo... Bajará tus defensas irracionales. Habla con ella tranquilamente. Entendemos por hablar comunicar desde el yo y no acusar o reprochar, porque partimos de que no ha hecho nada.

5. Acepta que estás sintiendo celos y recapacita sobre sus causas.
¿Qué está haciendo ahora el Miedo en tu mente? ¿Está jugando a bombardearte con pensamientos de comparación y reemplazo? Ármate de valor para aceptarlo y... ¡No le dejes! Párate a pensar, ¿por qué te estás sintiendo así? Concéntrate en las causas y trata de pensar objetivamente si son causas reales o no.

6. Pon atención a la frecuencia con que aparecen los problemas de celos en la relación. 
Si son demasiado frecuentes (diarios) necesitas una tercera persona que sea una vía de escape y te ayude a calmarte y hacerte entrar en razón en casos agudos (amigo, familiar, psicólogo).

7. Evita el control de sus movimientos, los reproches, las exigencias. Una pareja es un compañero, un amigo, un amante, no una propiedad. 
Ama en libertad. Algo que debe ser aprendido por todo ser humano es lo siguiente: Cuanta más libertad das a la otra persona, más la posees en realidad. Tu pareja está contigo por elección, no por obligación. Haz que sienta que es así y no al revés, o dejará de querer elegir pasar el tiempo contigo y elegirá huir de tí.
No intentes saber todos sus pensamientos e intenciones, ni te molestes porque dedique tiempo a otras áreas de su vida también importantes. La pareja NO es ni debe ser todo ni el centro de una vida. Si lo estás haciendo así no estás sumando, estás llenando un vacío o cubriendo una carencia, que no te quepa la menor duda.

Y con esto y un bizcocho... ¡Que tengáis un buen fin de semana! 

Y no... no está con otra mientras estás leyendo este artículo...



"El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor." (Molière)





martes, 19 de marzo de 2013

O eres mía... o de nadie.

            Los celos comienzan a experimentarse a edades muy tempranas. Todo empieza cuando un amigo tiene un juguete mejor, nuestro hermano pequeño recibe más atención o un compañero de clase saca mejores notas. Los celos más estudiados y conocidos son los que suceden con frecuencia en las relaciones de pareja. Están relacionados con envidia, resentimiento, miedo y sospecha. Si bien son el mayor enemigo del amor, ¿Quién no ha experimentado nunca esta sensación? Aunque sentirlos es importante e indicativo de que la otra persona nos importa, es en exceso un problema y un sufrimiento tanto para el que lo padece (la persona celosa), como para el que sufre sus efectos. Pero, ¿A partir de qué momento pasa de ser algo normal a rozar lo enfermizo?

Las últimas investigaciones demuestran que son un sentimiento habitual propio de todos los seres humanos, y que sentirlos no nos convierte en malas personas. En este sentido, Aaron Ben-Ze'ev afirma en su artículo Jealousy and Romantic Love publicado en The Handbook of Jealousy que "la mayor parte de las personas no consideran a su amado una propiedad, sin embargo se sienten celosos cuando consideran la posibilidad de perderlo". Boris Sokoloff ya afirmaba en 1947 que los celos "no sólo están imbricados en la naturaleza humana, sino que se trata de la emoción básica y omnipresente en todos los aspectos de las relaciones humanas". 

Las explicaciones habituales invocan la baja autoestima, la inmadurez o los trastornos de personalidad y afectividad para explicarlos. Según esta línea de pensamiento, los adultos que gozan de alta autoestima, madurez y solidez psicológica no deberían padecer estos sentimientos. Si los trastornos de personalidad/afectividad generan celos, curar esos trastornos debería eliminarlos. Pero es posible que eso sea solo un mito.


¿De dónde vienen?


La mayor parte de definiciones coinciden en un elemento: la sensación de amenaza provocada por una tercera persona. Raramente tienen relación con la infidelidad, ya que suelen surgir previamente o en ausencia de ésta y en la mayor parte de casos, dicha traición no llega a consumarse: es una falsa historia en la cabeza del celoso. Bastante lógico claro... que si tu pareja está un día sin dar señales de vida, es porque se ha enamorado de otro/a, ha quedado con él/ella, se ha casado, comprado una casa, un perro y ahora viven felices con dos hijos. Si aparece un mensaje en su móvil/facebook con titular del sexo opuesto lo más probable es que tenga una aventura o se vea/escriba/tontee con esa persona. Algunas parejas (o en algunos casos solo un componente de la pareja) viven bajo el lema "la confianza está bien; el control está mejor".
Para Ben-Ze'ev, los celos amorosos tienen que ver con la EXCLUSIVIDAD, que emana de la propia naturaleza de los sentimientos.
Es evidente que en estos casos excesivos los celos son negativos: diversas encuestas revelan que la primera gran pelea de una pareja suele ser provocada por los celos, y su persistencia daña tanto la salud personal como la relación, pudiendo llegar incluso a acabar con ella. Además de esto, los celos patológicos son considerados una enfermedad, y pueden llevar al maltrato físico o psicológico, tanto de la pareja como de uno mismo. Esto es lo que se conoce como síndrome de Otelo —por el personaje de Shakespeare que acababa con la vida de su mujer Desdémona— y en el que la deformación de la realidad es tal que suele acabar en tragedia: gran parte de los crímenes pasionales tienen su origen en la enajenación causada por los celos.



Sin embargo, la psicoanalista Jane G. Goldberg defendía en The Dark Side of Love que los celos no son nada excepcional ni muestran maldad del que los siente, sino que de hecho es más conveniente tratarlos con cautela y verlos de forma natural que negarlos y reprimirlos. La expresión abierta de sentimientos subjetivos es imprescindible. Para ello, la comunicación asertiva es un recurso muy importante. Consiste en comunicarle a la pareja aquello que estamos sintiendo de la manera más llana posible, sin ataques, sin reproches, desde el yo (yo siento, yo creo, yo pienso...). El objetivo de este tipo de comunicación y lo que pretendemos conseguir, es la comprensión por parte de la otra persona y su ayuda o colaboración para combatir esta sensación desagradable, negativa e irreal. Es importante reconocer primero que se padece el problema para poderle pedir a la otra persona que nos brinde su paciencia y su ayuda. Se puede pactar mutuamente un estilo de afrontamiento, como dar explicaciones o aclaraciones en caso agudo -aún no teniendo por qué darlas-, tranquilizando a la persona verbalmente, etc. 
Origen desde otras perspectivas 

Desde una perspectiva evolucionista los celos provienen, al igual que otras emociones, de nuestra necesidad de adaptarnos al entorno. El objetivo sería garantizar la reproducción y propagación de los propios genes. Desde este enfoque, la principal amenaza para los hombres es que su pareja tenga hijos de otro hombre; es decir, la infidelidad sexual es la más amenazante. Para las mujeres, el hecho de que su pareja se implique emocionalmente en una relación puede poner en peligro los recursos necesarios para la supervivencia de su descendencia. Por tanto, en las mujeres los celos se producirán en mayor medida ante una infidelidad emocional.
Para comprender esta perspectiva, podemos comparar los celos con otra emoción adaptativa: la emoción de ansiedad. La ansiedad es una emoción natural no necesariamente negativa a un nivel moderado, pues cumple una función muy importante: nos avisa del peligro. Cuando la ansiedad se experimenta en exceso o en ausencia de peligro existente, estamos hablando de un trastorno de ansiedad, entendiéndolo entonces como una emoción negativa que es perjudicial para la salud. Paralelamente, los celos se encuentran en el mismo nivel.


Desde la perspectiva cultural los celos se conciben en función de las normas sociales existentes en una determinada cultura y en un momento concreto acerca de la propiedad sexual. Es decir, la percepción de amenaza es diferente en hombres y mujeres debido a que en el proceso de socialización adquieres distintas creencias sobre el tipo de infidelidad que implicará en mayor medida al otro tipo. Así, los hombres creen que si una mujer mantiene relaciones sexuales con otra persona es porque está vinculada emocionalmente con ella, pero no al contrario. Las mujeres por su parte, creen que si un hombre es infiel emocionalmente también lo será sexualmente pero no al revés, es por esto que perciben como más estresante la infidelidad emocional.


Las características de rival es uno de los aspectos en relación con los celos más investigados en los últimos años. Desde esta perspectiva, la reacción de celos se genera cuando, mediante la comparación social, son cuestionados, frente a un rival, aquellos ámbitos que son importantes para el autoconcepto de la persona.


Una investigación actual sobre los las características del rival

García-Leiva, Gómez-Jacinto y Canto realizaron un estudio para conocer las diferencias de género en las situaciones desencadenantes de celos. El análisis de los resultados puso de manifiesto que:

a) Las mujeres sentían los celos con más intensidad
b) los hombres tienden a manifestar una preocupación menor por la infidelidad emocional, pero perciben amenaza a su autoestima ante la infidelidad sexual
c) las mujeres perciben una mayor sensación de peligro para la continuidad de la relación ante la infidelidad emocional
Respecto al proceso de comparación social, se encontró que un rival no valorado suscita un mayor sentimiento de inferioridad. Parece que la autoestima tanto de hombres como de mujeres corre mayor peligro ante rivales que no son sobresalientes en aquellos ámbitos que las personas consideran pilares de su identidad (inteligencia, belleza, etc.). Esto podría explicarse porque es más aceptable que nuestra pareja sea infiel con una persona valorada, ya que una aventura con una persona no deseable supone un mayor insulto y amenaza a la autoestima.

A lo largo de la semana publicaré otro artículo sobre el tema "celos". Este tema es amplio, y quedan puntos en los que me gustaría profundizar como los celos inducidos, los celos como conducta adictiva, los celos hacia una persona que no es la pareja, los celos fraternales...

Si tenéis alguna sugerencia, opinión, crítica, comentario en general, historia... Cualquier comentario será bienvenido.


¡Hasta muy pronto!



"El que es celoso, nunca es celoso por lo que ve. Lo que se imagina basta" (Jacinto Benavente)






martes, 5 de marzo de 2013

50 polvos con Grey

Una emoción positiva que a todos nos interesa en mayor o menor medida es el amor. Poemas, canciones, libros y películas le ceden el protagonismo y atención completa a esta emoción. Definirlo es complicado pero sentirlo es sin lugar a dudas reconocible y muy placentero. Sternberg sostiene que el amor tiene 3 componentes básicos relativamente independientes entre sí: la intimidad, la pasión y la decisión/compromiso. La intimidad incluye: el deseo de promover el bienestar de la persona amada, sentirse feliz con ella, poder contar con su apoyo, la comprensión mutua, compartir cosas, dar y recibir apoyo emocional y tener un alto nivel de comunicación. La pasión se define como un intenso deseo de unión con la otra persona (sexualidad) y el tercer componente sería la decisión/compromiso de estar juntos. Este componente tiene dos aspectos, a corto plazo: decidir formar pareja con la otra persona, y a largo plazo, el compromiso de continuar la relación.
Según la combinación de estos componentes podemos obtener 8 tipos de relación amorosa: 

  • la ausencia de amor 
  • el agrado (Intimidad)
  • el encaprichamiento (Pasión)
  • el amor vacío (Decisión/Compromiso)
  • el amor romántico (Intimidad + Pasión)
  • el amor compañero (Intimidad + Decisión/Compromiso)
  • el amor necio (Pasión + Decisión/Compromiso)
  • el amor completo (Pasión + Intimidad + Decisión/Compromiso)




Gráfico Triángulo de Sternberg


Una relación puede pasar por algunos o por todos los niveles. El amor perfecto o ideal entendido como tal sería entonces el amor completo (Pasión+Intimidad+Compromiso). 

¿El amor perfecto?

Un tema en auge, moderno y muy controvertido es el de las relaciones sin compromiso. Parece ser que la mayoría de las personas que una vez fueron dañadas en el plano amoroso se vuelven aperceptivas y no son capaces de volver a enamorarse jamás (o eso piensan a priori), por eso transforman el que alguna vez fue su modo de apego seguro "confío y me entrego a la persona porque me aporta seguridad" al de apego inseguro "no me fío ni de mi sobra, si una vez me hirió alguien en quien confié, esto puede volver a ocurrir, así que antes de que me dañen, si acaso daño yo" y persiguen una relación que contenga el componente del amor conocido como pasión, evitando el de intimidad y compromiso, o en algunos casos solo el de compromiso, para no implicarse así sentimentalmente y evitar ser de nuevo "heridos". Esta plaga de gente con heridas sin cicatrizar o con miedo al compromiso por traumas varios se extiende de manera incontrolable, el número de personas inseguras en la sociedad es relativamente alto y claro, sin seguridad ni confianza en uno mismo no es solamente improbable que una pareja funcione, sino también imposible que se tenga éxito en todos los demás ámbitos de la vida a nivel individual. 
Teniendo todo esto en cuenta, ¿Es realmente posible comenzar y mantener una relación en un nivel de ausencia de amor o de agrado por ambas partes evitando implicarse en mayor medida? Depende mucho del nivel de confianza e intimidad que se llegue a conseguir, del tiempo de duración y de varios otros factores.
Muchos opinan que el sexo femenino/masculino tiene mucho que ver. Las mujeres tenderían así a buscar más seguridad y compromiso y el hombre sería más reacio a ellos, aunque esto podría tratarse más bien un prejuicio/estereotipo. Otros opinan que ambos pueden implicarse emocionalmente por igual y tienen el mismo riesgo de herirse (o no). Otros, sin embargo, defienden este tipo de relación como posible y aconsejable, pues qué fácil es la vida teniendo una pareja sin tenerla. Solo para lo bueno y a merced según la necesidad. 
Me gustaría leer opiniones y creencias para a raíz de ellas publicar un par de estudios o investigaciones en relación al tema, ayudándonos a reflexionar y argumentar esas opiniones y creencias con mayor solidez.

¡Hasta muy pronto!



"Admiro a los hombres que han pasado los setenta; siempre ofrecen a las mujeres un amor para toda la vida" - Oscar Wilde.