Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de abril de 2015

El psicólogo educativo en el colegio: ¿Dificultades de aprendizaje o de enseñanza?

¡Buenas tardes!

Hace tiempo que no escribo, pues el primer mes de integración en Brasil ha sido muy demandante y no he encontrado tiempo (ni acceso a WiFi) para sentarme a escribir tranquilamente. Como empecé el año hablando de temas de psicología de la educación y dificultades del aprendizaje, empezaré el artículo de hoy virando el rumbo un poco y comentando lo entusiasmada que estoy con el descubrimiento del papel la psicología en la educación aquí en Brasil. Aquí, la llaman psicología escolar. El término "escolar" se ha sustituido en España por "educativa" por el mero hecho de que la educación no solo sucede en contextos escolares, sino en diversos contextos como el social, familiar, político, cultural e incluso a un nivel individual (¿O no está formándose un niño cuando está solo interactuando con el medio o leyendo un libro?).

El papel del psicólogo educativo en España ha cambiado mucho a lo largo de los años y, a pesar de ocupar el segundo lugar, después de la Psicología Clínica, en cuanto a perfiles de actividad profesional, su papel en los centros educativos se ha ido diluyendo en los últimos años, siendo otros los que desarrollan las funciones específicas del psicólogo sin tener la formación adecuada. Un problema fundamental de este área, tanto en España como en Brasil, es la delimitación de la identidad profesional del psicólogo educativo¿O alguien sabe decirme a qué se dedica exactamente un psicólogo en un colegio? La mayoría se limitará a decirme: "a atender a alumnos con problemas, incluyendo a padres y profesores".

Generalmente y aunque el desarrollo teórico está en contra (pues las funciones de un psicólogo educativo van más allá del atendimiento al triángulo alumnos-padres-profesores, sino que se extiende a otros innumerables campos en los que han surgido actualmente nuevas demandas, como son el colegio como sistema, organización o institución, en su contexto politíco, social y cultural, con sus relaciones interpersonales, sus posiciones de liderazgo, sus conflictos individuales, interpersonales y societales, así como la selección de personal escolar, análisis de propuestas pedagógicas, etc.), lamentablemente en la práctica un psicólogo educativo, ya sea por presión social, falta de delimitación de competencias, falta de tiempo o dinámica de equipo inadecuada, suele dedicarse principal y mayoritariamente a la prevención - mediante programas - evaluación y diagnóstico de alumnos, orientación y formación a padres y profesores, resolución de conflictos y atendimiento de demandas. PUNTO.

Ahí va mi pequeña crítica y reflexión a todos aquellos que estáis involucrados en este contexto educativo sea como meros interesados, padres, profesores o por qué no, alumnos.

El hecho de que se haga tanto énfasis en el término dificultades del aprendizaje lleva implícito un foco de los problemas en el alumno, víctima y última culpable de todo lo que da lugar a la demanda que los profesores y el psicólogo educativo reciben. La dicotomía alumno con problemas/alumno sin problemas ligado al determinismo biológico que decide dónde se coloca el límite entre la normalidad y lo que no lo es, coloca a los alumnos ciertas etiquetas, en función de un sistema de notas "objetivo". 

La gente habla siempre de "dificultades del aprendizaje del alumno" y nadie habla de "dificultades de la enseñanza"¿O no es cierto que existen diferencias individuales entre todos y cada uno de los seres humanos? ¿Acaso todos aprendemos igual? ¿No es cierto que hay gente que aprende de forma más social, dinámica, otros sentándose a leer, otros más audiovisualmente? ¿Por qué los colegios se empeñan en no adaptarse a los cambios del mundo actual e insisten en estancarse en sistemas arcaicos, rígidos y jerarquizados, evaluando siempre padres y profesores a los alumnos de manera unidireccional? Tú, aun siendo adulto, reconoce, ¿no te hubiera parecido justo que alguien te hubiese preguntado tu opinión acerca de tus profesores, de los métodos de aprendizaje? ¿Que se hubiese tenido en cuenta tu evaluación?


Recuerdo que en mi colegio se hizo una vez. Los alumnos tuvimos que evaluar a cada uno de los profesores y eso fue una fuente de información fidedigna de lo que estaba pasando en las aulas. En aquel momento, con mis presuntuosos quince años, encontré esa una medida inútil, pues estaba convencida de que la relación personal entre un adolescente y un profesor raramente se ajustaba a la realidad pedagógica que se estaba evaluando. Pero curiosamente, entiendo ahora la importancia de considerar esa bidireccionalidad. No era casualidad que muchos profesores que "caían bien" emplearan un mejor método de enseñanza, tuvieran una mayor consideración del plano emocional, situacional y contextual de los alumnos, o que en resumen, hicieran mejor su trabajo.
Es importante saber qué opinan los alumnos de su aprendizaje, de sus profesores, de su colegio como institución. Si cada uno tomara parte y fuera realmente dueño de su aprendizaje, si se tuviera cierta libertad para elegir cómo aprender, estoy segura de que se evitarían muchos casos de fracaso y abandono escolar, frecuentemente ligados a la desmotivación y falta de confianza en uno mismo por no conseguir adaptarse al sistema impuesto. Es importante tener esto en cuenta, igual que se tienen en cuenta las evaluaciones del psicólogo, igual que se tienen en cuenta las evaluaciones de los padres y profesores.

Y con esta breve invitación a reflexión me despido hasta la próxima... Seguiré investigando y comentando en el blog, he encontrado una cantidad considerable de puntos de contraste analizables en los que me parecería muy interesante profundizar.




¡Hasta muy pronto!



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Volver a empezar... ¡¡otra vez!!

La televisión lo anunciaba al acercarse el fin del verano: la hora de volver al colegio se acerca, la hora de empezar un nuevo curso.

Volver a comprar zapatos y libros... volver a encontrar a tus viejos amigos...

...y juntos volver, a empezar...

Los nervios nos invaden las semanas previas y ya estamos soñando con el primer día de colegio, intrigados por saber cómo serán los nuevos profesores, cómo serán de difíciles las nuevas asignaturas, cómo habrán cambiado nuestros compañeros y amigos durante el verano (fíjate que eran solo dos meses, pero hay que ver lo que cambiaban algunos) o quién habrá venido nuevo a clase. Las ganas de utilizar todo el material nuevo nos pueden, llevándonos a hacer cosas que durante el año jamás haríamos, como forrar juiciosamente los libros intentando que no salgan pompas, hojear curiosos de antemano alguno de ellos esnifando ese olor a nuevo -siempre y cuando no fuera un libro heredado, en cuyo caso nos pondríamos a buscar dibujitos o frases fruto del aburrimiento en clase de nuestro antecesor- para anticipar lo que vamos a aprender ese nuevo curso u ordenar los bolígrafos en el nuevo estuche (que está impecable y que acabará sucio y lleno de firmas al terminar el curso).
La caligrafía de los cuadernos será en las primeras páginas digna de ser presentada a un concurso, apreciándose pura limpieza, esmero y cierto toque minimalista. No es así a medida que avanzan las semanas, cuando la aparición de las fechas deja de seguir una continuidad para pasar a ser alternadas, la limpieza y el minimalismo son sustituídas por el tippex y los tachones y la caligrafía pierde su belleza y rectitud asemejándose más a garabatos de parvulario.

Y no solo los niños vuelven a empezar.

Para muchos adultos el mes de Septiembre es algo así como el principio de un nuevo año. Debe ser por continuar la ya cosechada tradición escolar. Terminado el verano, estación de máxima euforia, de mayor número de horas de sol y calor, retorna uno a la vida rutinaria, a los días grises, al tiempo frío (en ocasiones lluvioso), a la jornada de trabajo. Pero no suele ser la misma rutina que antes de verano. Comienza, se construye una nueva y no sé vosotros pero para mí supone generalmente una etapa de cambios relativamente bruscos, un antes y un después, cambios más radicales que los que puedan producirse en otros meses del año, aunque cambios vitales pueden ocurrir en cualquier época del año por supuesto. Vemos los meses venideros como una nueva oportunidad, como un folio en blanco, nos proponemos nuevos objetivos, nuevos proyectos e ilusiones, la motivación vuelve con las pilas recargadas y podemos percibir un ligero aumento de activación, de energía.

Es además muy necesario y saludable generar cambios cada cierto tiempo. Pueden ser desde un corte de pelo, pasando por un cambio en la posición de los muebles de la casa, o incluso hasta un cambio de ciudad.

Septiembre es definitivamente un mes que me cae bien.

Este año 2013 estaba siendo sospechosamente estable y al llegar Septiembre suponía que algo tenía que pasar. Y efectivamente. El aire se renueva, pues dos novedades se incorporan a mi vida: Nuevo hogar y nuevo trabajo. Y como novedades la verdad es que no son precisamente moco de pavo. El nuevo hogar, con todo lo que ello conlleva: compra de muebles nuevos, adaptación, mudanza, etc. No incumbe en absoluto en la redacción del blog. La otra novedad sin embargo, que es la que más va a influir con bastante seguridad en futuros artículos y razón por la cual hago alusión a la vuelta al cole, es que empiezo unas prácticas como psicóloga cuatro meses en una escuela infantil. Sí, a la vez que mis otros trabajos, por si no me parecían suficientes, pero aunque suene ridículo, esta vez ha sido el trabajo el que me ha buscado a mí. Digamos que conocí a la directora, la conversación fue muy agradable, teníamos muchas cosas en común y a los pocos días me escribió haciéndome una de esas ofertas que no puedes rechazar, adaptando los potenciales horarios a los míos actuales. Y sí, todos los niños son menores de tres años, por si no pasaba ya suficiente tiempo con bebés. Pero es a la educación a lo que me quiero dedicar como psicóloga. Y me encanta. Y disfruto como si de mi tiempo libre se tratara. Así que estoy segura de que ambos van a ser cambios muy positivos.

Oktoberfest München 2013
Algo que también sucede en mi ciudad en concreto y que no supone un cambio definitivo pero sí da pie a que sucedan más cambios es que el 21 de Septiembre - este sábado, comienza la Wies´n (oficialmente conocida como Oktoberfest). Millones de turistas de todo el mundo visitan la ciudad trayendo consigo una atmósfera internacional, alegre y despreocupada que contagian a la ciudad entera. Todos vienen con el mismo objetivo: pasárselo bien. Durante esas tres semanas parece que estés viviendo en una ciudad diferente, pues se trasforma por completo, impregnándose de relajación y de celebración, que lleva a los alemanes durante tres semanas a descargar toda la tensión que llevan acumulando el resto del año. Estés o no estés trabajando, es imposible evadirse del evento, pues hasta los trabajadores van con otro humor a sus lugares de trabajo e incluso vestidos con el traje típico de Baviera, los lederhosen (o el dirndl para las chicas). Todo desliz es comprensible y está permitido durante este periodo. No es de extrañar que alguno aparezca en la oficina con una tremenda resaca o incluso aún en estado ebrio, a veces incluso es el jefe el que puede aparecer en se estado. Os invito a que vengáis a conocerlo si aún no habéis venido, pues de todos los festivales europeos, es sin duda de los que más merecen la pena.

Próximamente los artículos publicados tratarán en su mayoría sobre psicología evolutiva y psicología positiva, como el de la semana pasada sobre la gratitud, para comenzar esta "nueva etapa de cambios" con muy buen pie.


¡¡¡PROST !!!!



Prrrrrrrrrrrrrrooooooooost!!!!!!

Os dejo el famoso anuncio que me ha inspirado, aunque el original es de años previos a este:



Y un monólogo de Manu Sánchez sobre la vuelta al cole... Tiene un par de puntos muuuy buenos. ¡¡Reirse un rato es gratis y aporta una buena dosis de buen humor y positivismo!!
















¿Y a tí? 

¿Qué cambios te ha traído Septiembre?