Frutas y verduras... Las olvidadas por excelencia
Existe
una amplia gama de frutas y verduras. Cada grupo de éstas cuenta además
con una variedad inmensa de subtipos, con lo cual el argumento "no me
gustan las manzanas" puede sonar igual de inculto que afirmar "no me
gusta leer" porque una vez leíste un libro y no te gustó. Prueba,
experimenta, busca cuáles son las variedades que a tí más te gustan.
(con esto no estoy fomentando el
choricismo; no quiero veros en el
supermercado metiéndole mano a la fruta, probando una fresilla o una cereza como
quien no quiere la cosa... ¿eh? que nos conocemos).
De la verdura debo decir exactamente lo mismo... "No me gustan las
espinacas". Las puedes cocinar con queso. "Me da grima la textura de las
zanahorias". Puedes preparar una crema o un zumo con ellas. "Me da pereza
comer fruta por el hecho de pelarla". Puedes echar 4 piezas en un recipiente y
prepararte un batido/zumo multifrutas. Échale creatividad e
imaginación. Hay tantas formas de convertir los alimentos en platos de
tu gusto... Es más, la actividad de cocinar en sí
puede tener efectos tan relajantes como darse un ba
ño o leer
un buen libro. Al fin y al cabo, es una actividad que requiere un nivel
moderado de concentración, así puedes permitirte el lujo de perderte en tus pensamientos mientras la realizas.
Un informe de la OMS y la FAO publicado recientemente recomienda
como objetivo poblacional la ingesta de un mínimo de 400 g diarios de
frutas y verduras (excluidas las patatas y otros tubérculos feculentos)
para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la
diabetes o la obesidad. Un adulto normal debería tomar entre 4 y 5 piezas diferentes de fruta al día y 5 ó 6 de verdura.
Pescado... Saludable, saludable.
La "fast-food" se compone principalmente de carne de cerdo/vacuno/aves y verdura manipulada. Pocas veces encontraremos comida "to-go" compuesta de pescado, y sin embargo se encuentra en una posición muy ventajosa respecto a la carne de animal.
El pescado se conserva con mayor frecuencia congelado, pero ofrece sus mejores propiedades cuando se encuentra en estado fresco. Igual que con las frutas y verduras, existe tanta variedad dentro de este grupo que me duele el oído cuando escucho a alguien decir "no me gusta el pescado".
¿Ninguno? ¿Los has probado todos? Porque el sabor de un salmón poco tiene que ver con el de un lenguado.
La proteína del pescado es de alta calidad biológica y su contenido
en aminoácidos esenciales es igual al de la carne roja o de res, lo que
la hace más digerible, por contener menos tejido conectivo.
El pescado en general no posee mucha grasa y la
poca grasa que contiene es rica en
ácidos
grasos poliinsaturados; este
tipo de grasas constituyen un componente esencial en la nutrición
humana, ya que el organismo no puede sintetizarlas por sí mismo, y tiene
que consumirlas vía oral. El contenido graso es mayor en los
peces marinos, como el
bacalao, el
lenguado, la
sardina o la
anchoa, que
en los de agua dulce, como la
carpa o el
bagre. Hay dos tipos primordiales de ácidos grasos poliinsaturados, el tipo
omega-3 (ácido linolénico) y el tipo
omega-6 (ácido linoleico); y ambos
desempeñan importantes funciones en el organismo.
Además el pescado (según la especie en mayor o menor medida) es una fuente de
vitaminas y minerales, como las liposolubles
A y D, la
hidrosoluble
B12, y de elementos como
fósforo,
magnesio,
selenio y
yodo (importantísimo para la correcta función de la glándula tiroidea y presente en pocos alimentos además del pescado),
sobre todo en los marinos. La vitamina
B5 o ácido pantoténico se
sintetiza en bacterias y en vegetales verdes, y se almacena en los
tejidos animales; por lo tanto su distribución es muy amplia en pescados
de agua salada.
Las sardinas conservadas en aceite y los bacalaos
secos salados, y otros productos conservados, son también ricos en
calcio,
niacina o vitamina B3,
riboflavina o vitamina B2, en
vitamina A,
y
hierro, aunque menos que la carne animal.
¿Necesito darte más motivos para que aumentes el consumo de pescado en tu dieta?
Antioxidantes contra la ansiedad y la depresión
Dos estudios diferentes consultados (os proporciono la bibliografía al final del artículo) han demostrado,
que existe una relación causal entre el consumo/no consumo de antioxidantes en
la dieta y el diagnóstico/no diagnóstico de ansiedad y depresión. Esto
significa que consumir alimentos antioxidantes contribuyen (como
factor complementario) a prevenir trastornos mentales en caso de tener
una predisposición a ello.
¿Qué alimentos consideramos antioxidantes? No
prescindas de los cítricos:
limones,
limas,
naranjas,
pomelos...
Aquí os proporciono un
LINK de una lista de alimentos antioxidantes que me ha parecido muy completa.
¡Hasta muy pronto!
Bibliografía 1
Bibliografía 2
"No hay amor más sincero que el que sentimos hacia la comida." (George Bernard Shaw)