Mostrando entradas con la etiqueta adicciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adicciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de febrero de 2017

¿Existe la adicción a VIAJAR?

No has terminado de hacer un viaje y ya estás planeando el siguiente.

Tu vida en un avión. Así podrías definirla.

Escribir este artículo podría suponer tirar piedras contra mi propio tejado, pues yo soy la primera que se pasa la vida montada en un avión, pero asumo el riesgo. Me parece que la reflexión es importante, aunque sea para plantearse las causas.

Viajar es una de las actividades más placenteras, además de producir un cambio y un crecimiento significativo en la persona que lo realiza. Es aventura, desequilibrio, un constante devenir. Se olvidan las preocupaciones, se alivian las tensiones, se reconecta con uno mismo y si se va acompañado de amigos o familia, se refuerzan los vínculos. Todo esto es maravilloso, pero si solo piensas en hacer la maleta existe la posibilidad de que tengas un trastorno psicológico o mejor dicho, el riesgo de padecerlo, y muy posiblemente subyazca un problema, el cual estás evadiendo porque no lo sabes/quieres enfrentar. ¿Alguna vez te has planteado si tus ansias de viajar están dentro de lo normal? ¿Si tu conducta es adaptativa o por el contrario abusiva? Después de leer este artículo quizá puedas hacer un análisis más detallado y, quién sabe, quizá conocer una parte de tí que ignorabas.

domingo, 19 de enero de 2014

Voyeurismo: Placer espiando actos sexuales

Mallorca. Verano de 2013.

20:00 h. Julia y su amiga Mónica salen del hotel para salir una noche de viernes.

22:15 h. Después de cenar se animan tomando copas en un garito del centro de la ciudad.

23:30 h. Conocen a un grupo de alemanes. Todos muy simpáticos y bastante agraciados.

01:05 h. Julia lleva un rato tonteando con uno de ellos. Después de copas, chupitos, copas y chupitos, desaparecen y se van a algún lugar algo más "privado" en la playa.


Lo que Julia no se imagina es que tras una de las múltiples tumbonas que ofrecen las cadenas hoteleras, a modo de trinchera, se esconde un hombre que está tomando parte de absolutamente todos y cada uno de los movimientos de la espontánea pareja. Y no está meramente observando, sino que además la imagen de ambos le está excitando.

La invasión de los mirones

Es muy común la existencia de estos "espías", denominados voyeurs. La palabra proviene de nuevo del francés. Deriva del verbo voir (ver). El voyeurismo es una conducta que consiste en observar a personas desnudas o practicando actividades sexuales, generalmente de lejos, ocultamente y sin consentimiento de las personas partícipes, con el único fin de excitarse sexualmente. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) lo clasifica como una parafilia que se encuentra entre los trastornos sexuales y de la identidad sexual.

El perfil del voyeur es en un 99% hombres heterosexuales (tiene mucho sentido teniendo en cuenta que los hombres se excitan mucho más visualmente que las mujeres). La mayoría tienen pareja o incluso están casados y ocultan estas conductas.
Hay que dejar claro que generalmente NO buscan el contacto físico con la persona o personas observadas, la mera observación es lo que les produce excitación y el riesgo a ser descubiertos actúa como potenciador de ésta. La conducta del voyeur puede acompañarse de masturbación (simultánea o posterior, acordándose de la escena; y solos o en compañía), sin embargo es curioso que en algunos casos son capaces de llegar al orgasmo simplemente observando el acto sexual.

Muchos de los casos tienen al parecer su origen en la adolescencia, antes de los quince años. Jóvenes excesivamente tímidos o introvertidos que han tenido problemas para relacionarse con el sexo opuesto. También una prohibición o presión extrema de los padres acerca de los temas sexuales puede ser un factor desencadenante de este trastorno. Algunos de los voyeurs incluso relatan haber comenzado estas actividades observando a escondidas a sus padres teniendo relaciones sexuales.

Diferencia entre voyeurismo y la mera contemplación de pornografía

El aspecto más grave del voyeurismo (cuando realmente se considera un trastorno) es cuando esta expresión de la sexualidad se convierte en exclusiva del individuo. El contacto físico deja de producirles excitación. No se considera voyeurismo por ejemplo a toda actividad enriquecedora del acto sexual normal como puede ser recurrir a material pornográfico o determinadas fantasías sexuales.
La DSM-IV diferencia claramente entre una conducta voyeurista de una mera contemplación de pornografía mediante el grado de impulsividad y compulsión del acto.

La conducta voyeurista es una conducta compulsiva, donde suelen producirse alteraciones fisiológicas del sistema nervioso simpático como un aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración y ansiedad cuando aparecen los estímulos. Estos síntomas físicos desaparecen cuando culmina la actividad voyeurista.

Los criterios a considerar a la hora de realizar un diagnóstico diferencial son los siguientes:

  • Presentarse durante un periodo mayor a seis meses.
  • Desplazar o anular cualquier contacto físico interpersonal que caracteriza toda actividad sexual.
  • Manifestar la fantasía, el impulso y el comportamiento sexual de manera recurrente, compulsiva y altamente excitante.
  • Esta conducta produce malestar altamente significativo, deterioro social, laboral y/o de otras áreas importantes para el individuo.
El último punto merece ser aclarado. ¿Cómo es posible que la actividad voyeurista afecte a la vida social y laboral de la persona que la comete? Bien, este trastorno puede considerarse una adicción. Y como toda adicción, el que lo sufre necesitará cada vez más estímulos y mayor intensidad de éstos para experimentar el mismo nivel de excitación. La frecuencia también aumenta pasando a ser de habitual a diaria. Si esa conducta se interrumpe, el voyeur puede experimentar un "síndrome de abstinencia", un cuadro de síntomas como agitación, depresión y pensamientos obsesivos. La consecuencia de ello es el aislamiento social y los conflictos con la gente que les rodea.

Tratamiento

Un dato curioso es que no suelen ser ellos los que acuden a pedir ayuda, sino sus parejas, la familia, la policía o la orden de un juez por tener alguna denuncia. Es difícil descubrir cuándo una persona realiza actividades voyeuristas, pues éstas tratan de ocultarlo en la medida de lo posible. El síntoma que más llama la atención es que pierde el interés sexual genital, suele ser excesivamente cariñoso y detallista con su pareja y propone casi siempre hacerlo frente a espejos.
Ellos no lo viven como una "enfermedad" en sí misma, solo empiezan a ser conscientes cuando realmente su vida social, laboral, familiar y conyugal se deterioran debido a sus "adicciones".
En la mayoría de los casos, con una medicación adecuada y psicoterapia, el pronóstico es bastante bueno.

Los factores que determinan que una persona desarrolle una parafilia determinada (el exhibicionismo suele estar muy relacionado con el voyeurismo) son todavía un misterio...ç

... Interesante, seguimos pensando cuánta gente conoceremos con este tipo de trastornos, ya que por estadística conocemos a alguien seguro...



¡Hasta muy pronto!





"Lo importante se halla en la mirada, no en la cosa mirada" (André Gide)










jueves, 11 de julio de 2013

La tanorexia: ¿Trastorno real o moda?

"Ahora los psicólogos se sacan enfermedades de debajo de las piedras y a todo le ponen nombre"
Esta frase popular se piensa, se comenta, se escucha.
Mi respuesta: Ni blanco, ni negro.  
Y de ahí que haya escrito este artículo.

El invierno más largo desde hace décadas ha sido este último, recién terminado en el presente año 2013. Ya le vale al Verano... Con lo que nos alegra cuando llega y el muy sinvergüenza llega tres meses impuntual. El enfado general era de esperar, comentamos personificando al Verano y le dedicamos críticas como si se tratara de un colega de trabajo. Ahora que por fin ha llegado para quedarse, se nos han olvidado un poco las críticas y salimos a la calle a disfrutarlo, pero aún así seguimos rencorosos pensando que el Verano está en deuda con nosotros, que nos debe MÍNIMO otros tres meses de sol, eso por lo menos. Empiezo a sospechar que el Verano es español.
Con su llegada, la gente se emociona y se va de vacaciones (el que puede) una semana, dos, algunos se emocionan demasiado y se van mes y medio... a la vuelta de las vacaciones llegan los reencuentros y las comparaciones de bronceado.
Ya son frecuentes las competiciones por "a ver quién está más negro" después de unas vacaciones al sol o unos días en la piscina.
El sol es muy saludable, de hecho, es imprecindible de forma moderada para la fabricación de vitamina D por nuestro cuerpo, vitamina encargada del mantenimiento de nuestros huesos y articulaciones.
Comer (comer bien debería decir) también es saludable, así como hacer ejercicio con cierta frecuencia, incluso comer chocolate puede ser saludable si se consume con moderación, pero observando los hábitos que tiene generalmente la gente a mi alrededor, me planteo una cosa: ¿vuestra madre nunca os ha dicho la frase "todo en exceso es malo"? porque a mí la mía me lo ha repetido como unas 8741236 veces...
Pues yo me canso de ver cómo las personas consumen todo en exceso. Así como el que come más de lo que necesita se puede poner como una vaca, y el que ejercita en exceso puede fatigar los músculos o adelgazar demasiado, el que toma el sol más de la cuenta está poniendo en peligro su piel, ya que ésta está obligada a procesar más cantidad de sol de la que es capaz de tolerar. El exceso de sol hiperestimula la melanina presente en ella. Dicho de otra forma,la piel tiene un umbral, una capacidad máxima que no debe ser superada. Tiene un límite. Y si después de este párrafo no has captado la idea,a mí no se me ocurren más maneras distintas de decirte lo mismo.