viernes, 22 de marzo de 2013

Maldito perro del hortelano...

"Si no se pone celosa... es porque no le importo". Esta frase la he podido escuchar cuarenta mil veces. También la contraria. Cuando nuestra pareja es demasiado celosa nos molesta. Cuando no es celosa también nos inquieta. ¿Qué esperamos de la actitud del otro? ¿Cuál es entonces la actitud correcta, tanto por nuestra parte como por la suya?

Es muy frecuente en individuos miembros de una pareja tomar actitudes que demuestren peligro o amenaza de pérdida para provocar celos en el otro.



Las investigaciones científicas también se han encontrado con esta realidad habitual. Un estudio realizado por E.G. Brainerd, P.A. Hunter, D. Moore y T.R. Thompson llamado Jealousy   induction  as   a  predictor of   power   and   the   use  of   other  control  methods  in   heterosexual   relationships, demostró que entre el 70-80% de los estudiantes de instituto consultados reconocían haber actuado alguna vez en su vida con el objetivo de que sus parejas sintiesen celos. Las razones que dieron para explicar esa actitud fueron diversas: son una útil herramienta para probar los sentimientos de la otra persona, para llamar su atención o para mejorar la propia autoestima.

También se ha comprobado que a nivel de pareja funciona un principio llamado "el efecto del consumidor". Consiste en que un producto se convierte en más deseable cuando se percibe deseado por otros. Es decir, un hombre puede desear más a una mujer si siente que otros hombres la desean (y en el caso del sexo contrario también) Según este efecto, el período posterior a una discusión causada por los celos estaría marcado por un aumento de la pasión.

La excesiva intensidad y frecuencia de los celos los hace destructivos.

Por otra parte, los celos mejoran la atención dedicada a la pareja siempre y cuando ésta se quiera conservar, ya que el que experimenta celos toma conciencia de la posibilidad real de abandono, lo que le lleva a reafirmar su compromiso y dedicar mayor atención.
Por último, un estudio realizado por David Lester, George Deluca, William Hellinghausen y David Scribner llamado Jealousy and irrationatily in love, demostró que los celos afloran con mayor frecuencia en aquellas parejas que tienen una concepción más romántica del amor. Es decir, pueden servir como indicador de la vitalidad de la relación, pues los celos tienden a desaparecer en la mayor parte de parejas tras un largo período de convivencia.
Sin embargo, cuando la intensidad y frecuencia supera la normalidad y un miembro (o los dos) de la pareja son excesivamente celosos (o se han convertido en celosos debido al exceso de celos inducidos), se torna un problema que supone estrés, agotamiento (tener una pelea cada 5 minutos por celos no lo aguanta nadie) y finalmente destrucción de la relación, pasando de ser un vínculo saludable a ser un vínculo destructivo.

Entender y respetar nuestros sentimientos. ¿Qué hacer cuando eres celoso?

Lo primero que debemos saber, es que es más fácil afrontar los celos cuando los vemos de forma natural. Es decir, sí, eres celoso, ¿y? Lo más importante es reconocerlos y trabajarlos para controlarnos y dominarnos, de forma que cuando asalten tu mente pensamientos irracionales, sepas ningunearlos, evitar que te afecten y seguir adelante con tu vida. ¿Alguien reconoce en sí mismo esos momentos desagradables en los que un pensamiento irracional conduce a otro, a otro, luego a otro, y acabamos imaginando una auténtica película de terror que nos creemos y llegamos a sufrirla de igual forma que si se tratara de la realidad?
No eres el único. Y sí, se trata en la mayoría de los casos de pensamientos irracionales que surgen debido a una emoción que se llama MIEDO. El miedo nos muestra todo aquello que podría suceder en el peor de los casos como si realmente estuviera sucediendo... invade nuestra mente y escapa a nuestro control. Pero sí, existe la posibilidad de controlarlos...

Lo primero es contar con la pareja solo y exclusivamente como apoyo y no como parte del problema (siempre y cuando no haya una base justificada para sentir celos claro). Intercambiar los papeles, con objetivo de tomar conciencia de la perspectiva contraria. Una vez tomes conciencia de tu problema, evitar hablar con ella cada vez que surjan esos pensamientos con base injustificada y elige a un buen amigo/una buena amiga que sea capaz de bajarte de nuevo al planeta Tierra. Evitarás sobrecargar la relación con el problema. 

Puedes trabajar distintos puntos individualmente y en pareja, entre otros:

1. Piensa que tu pareja te quiere tal y como eres.
Trabaja tu autoestima sobre todas las cosas. Para aceptar el amor de una persona primero debes amarte a tí mismo.
Si eres la víctima de la persona celosa... tener una pareja que sufre de celos puede ser agotador, pero hay que ser pacientes ya que, con frecuencia una reacción adecuada a tiempo puede acabar con ellos. Si hay alguna situación que los dispare, procurar evitarla. Hay que recordar que aunque puede que nuestra pareja se comporte como un completo imbécil, los celos son una consecuencia del amor, por lo que debemos intentar reafirmar a nuestra pareja en lugar de ponernos a la defensiva.

2. Es importante que fomentes tu propia vida personal, con tus aficiones y proyectos.
Tenías una vida antes de tener pareja, ¿no? No te olvides nunca de tus amigos y sigue dedicándoles el mismo tiempo en longitud y calidad que les dedicabas antes. Haz un esfuerzo. Se lo merecen. Y por favor, calidad de tiempo significa que cuando estés con ellos, ESTÁS CON ELLOS, y dejas de comunicarte por Whatsapp cada dos minutos con tu pareja. Cuando estés con tu pareja la calidad de este tiempo con ella también es importante.

3. Cuando te asalten dudas cálmate y luego habla sobre ellas.
Identifica si existen causas reales y justificadas. Si así se las comunicas a tu pareja en un tono conciliador, sin ataques. El fin es saber qué ocurre en realidad y cotejarlo con tu percepción, que puede ser falsa. Comunica cómo te sientes y qué conductas o situaciones te hacen sentir así.

4. Aprovechar para fortalecer el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso.
Tu pareja es tu amiga, ¡no tu enemiga! Repite esta frase a menudo... Bajará tus defensas irracionales. Habla con ella tranquilamente. Entendemos por hablar comunicar desde el yo y no acusar o reprochar, porque partimos de que no ha hecho nada.

5. Acepta que estás sintiendo celos y recapacita sobre sus causas.
¿Qué está haciendo ahora el Miedo en tu mente? ¿Está jugando a bombardearte con pensamientos de comparación y reemplazo? Ármate de valor para aceptarlo y... ¡No le dejes! Párate a pensar, ¿por qué te estás sintiendo así? Concéntrate en las causas y trata de pensar objetivamente si son causas reales o no.

6. Pon atención a la frecuencia con que aparecen los problemas de celos en la relación. 
Si son demasiado frecuentes (diarios) necesitas una tercera persona que sea una vía de escape y te ayude a calmarte y hacerte entrar en razón en casos agudos (amigo, familiar, psicólogo).

7. Evita el control de sus movimientos, los reproches, las exigencias. Una pareja es un compañero, un amigo, un amante, no una propiedad. 
Ama en libertad. Algo que debe ser aprendido por todo ser humano es lo siguiente: Cuanta más libertad das a la otra persona, más la posees en realidad. Tu pareja está contigo por elección, no por obligación. Haz que sienta que es así y no al revés, o dejará de querer elegir pasar el tiempo contigo y elegirá huir de tí.
No intentes saber todos sus pensamientos e intenciones, ni te molestes porque dedique tiempo a otras áreas de su vida también importantes. La pareja NO es ni debe ser todo ni el centro de una vida. Si lo estás haciendo así no estás sumando, estás llenando un vacío o cubriendo una carencia, que no te quepa la menor duda.

Y con esto y un bizcocho... ¡Que tengáis un buen fin de semana! 

Y no... no está con otra mientras estás leyendo este artículo...



"El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor." (Molière)





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