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jueves, 4 de julio de 2013

Dime cómo te llevas con tus hermanos y te diré quién eres...

Todo el que tiene hermanos lo sabe: Los hermanos pueden ser los mejores amigos del mundo, pero frecuentes son y más en edades tempranas las peleas,los insultos y las faltas continuas de respeto... y todo esto entre hermanos,está permitido. La fluctuación entre amor y odio es la más rápida y más estrecha de todas las relaciones sin duda. El odio, la envidia, los celos y la competición por la atención de los padres y por otros logros está casi siempre latente. También conviven con éstos sentimientos como el amor, la compasión o la protección. En la historia está escrito:los hermanos pueden ser desde Caín y Abel hasta Hansel y Gretel.
Sin embargo cuando otra persona ajena a la familia, sea amigo o desconocido, critica, insulta o le falta el respeto al que es sangre de tu sangre,ahí pueden saltar chispas. Pues nadie tiene derecho a decir nada malo sobre tu hermano o hermana, ese derecho consideras que solo lo tienes tú,solo entonces es "socialmente" justificable. ¿Te suena?

Una cosa está clara: La relación con los hermanos es la relación más larga que vas a tener a lo largo de la vida,y además de tus padres,son ellos los que te han hecho ser como eres y tener la personalidad que tienes, lo creas o no. No son el único factor,pues en psicología hablamos siempre de multicausalidad, pero tienen un peso mucho mayor del que creemos.

La influencia de la posición en la personalidad

Leyendo y revisando bibliografía sobre este amplio tema,podemos analizar muchos factores y muchos tipos de relaciones fraternal es diferentes: el hijo único (que crece en ausencia de relación fraternal),el mayor y el menor siendo dos hermanos, el mayor, mediano (sandwich) y menor siendo tres,el rol del mayor,del mediano y del pequeño; ser hijo de familia numerosa, tener hermanos gemelos o mellizos, la influencia de ser mujer o de ser hombre, qué correlación existe entre la relación de los padres y la de los hermanos, etc.

lunes, 24 de junio de 2013

Por fin un artículo sobre relaciones sanas.

¿En qué se diferencia este artículo de otros artículos sobre relaciones de pareja? Generalmente se habla (y he escrito yo también) sobre dinámicas insanas o problemas frecuentes en una relación: celos, infidelidad, falta o errores de comunicación, etapas de la relación, atracción, problemas sexuales, etc.

La temática de este artículo sin embargo se ciñe a un prototipo de relación de pareja carente de todos estos problemas. Digamos que hasta la relación más sana y con menos problemas sufre de "daños bidireccionales". Hasta el que ama de forma más pura y sincera puede y de hecho hace con frecuencia daño "sin querer". Un comentario poco afortunado, una actitud esperada que no sucede, un momento o día de susceptibilidad extrema (por ejemplo las mujeres antes o durante la menstruación, ¿os suena, no?).

Da igual si estamos recién enamorados, en una relación de poco tiempo o en una relación de muchos años: En toda relación existen pequeños daños bidireccionales que aparecen casi a diario, aunque nos esforcemos y dediquemos toda nuestra atención a no cometerlos. Encontramos una y otra vez un punto hiriente en nuestra pareja.
Este hecho no se puede evitar, pero como mis artículos se enfocan en la psicología positiva y en el crecimiento personal, vamos a recalcar que esto puede ser también percibido como una gran oportunidad que la vida nos regala para crecer y madurar tanto a nivel individual como a nivel de pareja.

Sea como sea estas heridas duelen, a veces incluso de manera desproporcionada y de forma persistente en el tiempo, y si no las superamos a tiempo van minando poco a poco tanto la relación como el amor.


El estilo de relación de pareja que todos (o debería decir una gran parte) hemos aprendido desde pequeños y al que todos aspiramos es el de una relación armoniosa y estable. Y es por esto por lo que tendemos a minimizar o quitar importancia a estas pequeñas heridas, a hacer como si no hubiera pasado nada, a intentar seguir dejándolas en el olvido siguiendo el refrán "el tiempo lo cura todo". Pero este comportamiento solo produce acumulación del dolor que han ido produciendo estas heridas, acompañándonos en el tiempo y saliendo finalmente a la luz en momentos totalmente inapropiados o inesperados.
Es como si tuviéramos un cajón donde vamos guardando todos los hechos y actitudes de nuestra pareja que nos duelen y que no han sido resueltos. En algún momento, llega la gota que colma el vaso y abrimos ese cajón, dejando salir todo lo que hemos ido guardando dentro, y el amor está tan debilitado que no tiene la fuerza ya de soportar toda esta montaña de hechos dolorosos que salen al ataque.

lunes, 13 de mayo de 2013

Así es ella... así es él...

Las semanas anteriores hemos hablado superficialmente del "mindfulness", del concepto, de lo que engloba, de sus beneficios... Para lograr el autoconocimiento es necesario partir de la base de lo que somos en el presente. ¿Quién eres? ¿Cómo eres realmente? ¿Difiere mucho la visión que tienes de tí mismo de la que tienen los demás?


Comúnmente oímos hablar del carácter de una persona, de su personalidad... ¿pero qué es la personalidad exactamente? ¿depende de nuestra genética o de la experiencia que recogemos a lo largo de nuestra vida? ¿es algo estable en el tiempo? Aquí vamos a aclarar algunas ideas y a hacer una pequeña introducción al tema para que entendamos mejor este concepto y podamos profundizar sobre el tema en artículos posteriores.

Intentando definir la palabra "personalidad", podemos ajustar la definición a partir de las 8 acepciones según la RAE (que no son pocas):



  1. Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra.
  2. Conjunto de características o cualidades originales que destacan en algunas personas.
  3. Persona de relieve, que destaca en una actividad o en un ambiente social. 
  4. Dicho o escrito que se contrae a determinadas personas, en ofensa o perjuicio de las mismas.
  5. Aptitud legal para intervenir en un negocio o para comparecer en un juicio.
  6. Representación legal
  7. Conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente.
  8. Inclinación o aversión que se tiene a una persona, con preferencia o exclusión de las demás.
Las acepciones que más se aproximan al uso del término en psicología serían la 1 y la 7. Todos sabemos lo que es la personalidad, pero pocos podemos expresarlo de manera exacta con palabras.

Definiendo el concepto

Para comenzar, debemos dejar claro que la personalidad es un constructo hipotético, inferido de la observación de la conducta, es decir, no es una entidad en sí misma. También es importante aclarar que no lleva connotaciones de valor como usualmente consideramos cuando utilizamos este término en la vida cotidiana. Un ejemplo de este caso sería el continuo extroversión - introversión. Son dos rasgos de personalidad opuestos pero ninguno de ellos tiene un valor diferente del otro. Una persona no es mejor o peor porque sea extrovertida o introvertida. 
Otro punto importante es la estabilidad. Existen rasgos concretos de la personalidad que se mantienen relativamente constantes en el tiempo permitiéndonos predecir la conducta del sujeto. Otros elementos sin embargo sí pueden cambiar considerablemente a lo largo del tiempo, es decir, evolucionan. La personalidad incluye otros elementos (motivación, cognición y emociones) que influyen directamente en la conducta y pueden explicar que en determinadas situaciones ésta no sea totalmente predecible. El hecho de que haya ciertos aspectos de la personalidad que sean relativamente estables no solo es inevitable sino que también es socialmente deseable. Todos queremos poder tener la capacidad de conocer y predecir los pensamientos y conductas de las personas de nuestro entorno a lo largo del tiempo así como todos buscamos tener un cierto nivel de coherencia con nosotros mismos.
La conducta manifiesta sería el resultado de la suma de estos elementos más estables (biológicos o psicológicos) y de los elementos más inconsistentes (suelen originarse a partir de la experiencia personal, en el entorno). Hay rasgos innatos y rasgos adquiridos.
Algo también a tener en cuenta es que la personalidad es algo distintivo y propio del individuo. Hay personalidades parecidas pero todos somos diferentes. Cuando intentamos adaptar nuestra conducta al entorno, nuestra percepción de éste y nuestras respuestas están moduladas por la estructura de nuestra personalidad.

Como he mencionado, existen rasgos innatos y rasgos adquiridos. A lo largo del desarrollo, las tendencias innatas entran en interacción con el medio externo, dando lugar a adaptaciones características, como los hábitos de vida, las creencias, los intereses, los proyectos personales o las actitudes, así como las relaciones y los roles sociales. Esto sugiere que la personalidad es un sistema, una estructura, una organización compleja DINÁMICA. Esta organización se compone de cogniciones, emociones y conductas, que deberán ser analizadas para poder comprender y conocer el sistema global.

El pasado condiciona al presente... y el futuro, también

De este enunciado podemos extraer la necesidad de incluir una dimensión temporal en el estudio de la personalidad. A lo largo de nuestra vida encontramos situaciones, etapas o eventos que pueden afectarla notoriamente. En estos casos se hace necesario el cambio para la constante adaptación personal al entorno y para un correcto funcionamiento psicológico. No es sin embargo siempre éste el caso. En determinadas ocasiones el cambio puede tener efectos negativos para las relaciones interpersonales, la salud física o psicológica y para el funcionamiento de la sociedad, en cuyo caso lo deseable es que la personalidad cambie.

Concluyendo este complicado artículo que publico hoy lunes (aprovechando que estáis mentalmente más frescos... algunos), la personalidad hace referencia a la manera de pensar, sentir y percibir de un individuo y que constituye su auténtica identidad. Está integrada por elementos (rasgos) de carácter más estable y por elementos variables (cogniciones, motivaciones y estados afectivos) más vinculados con la situación y las influencias socioculturales y por tanto, más cambiables y adaptables a las peculiares características del entorno que interrelacionan e interactúan constantemente con la conducta, tanto manifiesta como privada del individuo.

Éste sí ha sido un artículo un poco más técnico y serio, lo sé... pero es necesaria una pequeña previa introducción para poder seguir publicando artículos sobre este tema, pues aquellos que nunca habíais oído hablar de este concepto desde un punto de vista científico, tendríais un concepto erróneo de lo que es la personalidad, pero aquellos que no os cansáis nunca de aprender, siempre encontraréis la manera de comprender este texto... y bueno otra razón es que, ¡estoy de exámenes, así que estoy más psicóloga que nunca!



¡Hasta muy pronto!



"Nada refleja tanto el carácter de un hombre como su comportamiento con los tontos" (Friedrich Nietzsche)


jueves, 2 de mayo de 2013

6 ejercicios de Mindfulness para Beginners.

¡De todo lo que aprendas, coge lo que más te sirve!


La práctica de "mindfulness" puede traer muchos beneficios tanto a tu vida como a tu salud mental, además de a tus relaciones personales. Es una herramienta increíble para el manejo del estrés y el aumento del bienestar que vale la pena aprender, pues puede ser puesta en práctica en cualquier momento del día en cualquier lugar y los efectos son rápidamente visibles.
Los siguientes ejercicios que he encontrado son sencillos y convenientes, y pueden dirigirte a una experiencia profunda en tu vida diaria.

viernes, 22 de marzo de 2013

Maldito perro del hortelano...

"Si no se pone celosa... es porque no le importo". Esta frase la he podido escuchar cuarenta mil veces. También la contraria. Cuando nuestra pareja es demasiado celosa nos molesta. Cuando no es celosa también nos inquieta. ¿Qué esperamos de la actitud del otro? ¿Cuál es entonces la actitud correcta, tanto por nuestra parte como por la suya?

Es muy frecuente en individuos miembros de una pareja tomar actitudes que demuestren peligro o amenaza de pérdida para provocar celos en el otro.



Las investigaciones científicas también se han encontrado con esta realidad habitual. Un estudio realizado por E.G. Brainerd, P.A. Hunter, D. Moore y T.R. Thompson llamado Jealousy   induction  as   a  predictor of   power   and   the   use  of   other  control  methods  in   heterosexual   relationships, demostró que entre el 70-80% de los estudiantes de instituto consultados reconocían haber actuado alguna vez en su vida con el objetivo de que sus parejas sintiesen celos. Las razones que dieron para explicar esa actitud fueron diversas: son una útil herramienta para probar los sentimientos de la otra persona, para llamar su atención o para mejorar la propia autoestima.

También se ha comprobado que a nivel de pareja funciona un principio llamado "el efecto del consumidor". Consiste en que un producto se convierte en más deseable cuando se percibe deseado por otros. Es decir, un hombre puede desear más a una mujer si siente que otros hombres la desean (y en el caso del sexo contrario también) Según este efecto, el período posterior a una discusión causada por los celos estaría marcado por un aumento de la pasión.

La excesiva intensidad y frecuencia de los celos los hace destructivos.

Por otra parte, los celos mejoran la atención dedicada a la pareja siempre y cuando ésta se quiera conservar, ya que el que experimenta celos toma conciencia de la posibilidad real de abandono, lo que le lleva a reafirmar su compromiso y dedicar mayor atención.
Por último, un estudio realizado por David Lester, George Deluca, William Hellinghausen y David Scribner llamado Jealousy and irrationatily in love, demostró que los celos afloran con mayor frecuencia en aquellas parejas que tienen una concepción más romántica del amor. Es decir, pueden servir como indicador de la vitalidad de la relación, pues los celos tienden a desaparecer en la mayor parte de parejas tras un largo período de convivencia.
Sin embargo, cuando la intensidad y frecuencia supera la normalidad y un miembro (o los dos) de la pareja son excesivamente celosos (o se han convertido en celosos debido al exceso de celos inducidos), se torna un problema que supone estrés, agotamiento (tener una pelea cada 5 minutos por celos no lo aguanta nadie) y finalmente destrucción de la relación, pasando de ser un vínculo saludable a ser un vínculo destructivo.

Entender y respetar nuestros sentimientos. ¿Qué hacer cuando eres celoso?

Lo primero que debemos saber, es que es más fácil afrontar los celos cuando los vemos de forma natural. Es decir, sí, eres celoso, ¿y? Lo más importante es reconocerlos y trabajarlos para controlarnos y dominarnos, de forma que cuando asalten tu mente pensamientos irracionales, sepas ningunearlos, evitar que te afecten y seguir adelante con tu vida. ¿Alguien reconoce en sí mismo esos momentos desagradables en los que un pensamiento irracional conduce a otro, a otro, luego a otro, y acabamos imaginando una auténtica película de terror que nos creemos y llegamos a sufrirla de igual forma que si se tratara de la realidad?
No eres el único. Y sí, se trata en la mayoría de los casos de pensamientos irracionales que surgen debido a una emoción que se llama MIEDO. El miedo nos muestra todo aquello que podría suceder en el peor de los casos como si realmente estuviera sucediendo... invade nuestra mente y escapa a nuestro control. Pero sí, existe la posibilidad de controlarlos...

Lo primero es contar con la pareja solo y exclusivamente como apoyo y no como parte del problema (siempre y cuando no haya una base justificada para sentir celos claro). Intercambiar los papeles, con objetivo de tomar conciencia de la perspectiva contraria. Una vez tomes conciencia de tu problema, evitar hablar con ella cada vez que surjan esos pensamientos con base injustificada y elige a un buen amigo/una buena amiga que sea capaz de bajarte de nuevo al planeta Tierra. Evitarás sobrecargar la relación con el problema. 

Puedes trabajar distintos puntos individualmente y en pareja, entre otros:

1. Piensa que tu pareja te quiere tal y como eres.
Trabaja tu autoestima sobre todas las cosas. Para aceptar el amor de una persona primero debes amarte a tí mismo.
Si eres la víctima de la persona celosa... tener una pareja que sufre de celos puede ser agotador, pero hay que ser pacientes ya que, con frecuencia una reacción adecuada a tiempo puede acabar con ellos. Si hay alguna situación que los dispare, procurar evitarla. Hay que recordar que aunque puede que nuestra pareja se comporte como un completo imbécil, los celos son una consecuencia del amor, por lo que debemos intentar reafirmar a nuestra pareja en lugar de ponernos a la defensiva.

2. Es importante que fomentes tu propia vida personal, con tus aficiones y proyectos.
Tenías una vida antes de tener pareja, ¿no? No te olvides nunca de tus amigos y sigue dedicándoles el mismo tiempo en longitud y calidad que les dedicabas antes. Haz un esfuerzo. Se lo merecen. Y por favor, calidad de tiempo significa que cuando estés con ellos, ESTÁS CON ELLOS, y dejas de comunicarte por Whatsapp cada dos minutos con tu pareja. Cuando estés con tu pareja la calidad de este tiempo con ella también es importante.

3. Cuando te asalten dudas cálmate y luego habla sobre ellas.
Identifica si existen causas reales y justificadas. Si así se las comunicas a tu pareja en un tono conciliador, sin ataques. El fin es saber qué ocurre en realidad y cotejarlo con tu percepción, que puede ser falsa. Comunica cómo te sientes y qué conductas o situaciones te hacen sentir así.

4. Aprovechar para fortalecer el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso.
Tu pareja es tu amiga, ¡no tu enemiga! Repite esta frase a menudo... Bajará tus defensas irracionales. Habla con ella tranquilamente. Entendemos por hablar comunicar desde el yo y no acusar o reprochar, porque partimos de que no ha hecho nada.

5. Acepta que estás sintiendo celos y recapacita sobre sus causas.
¿Qué está haciendo ahora el Miedo en tu mente? ¿Está jugando a bombardearte con pensamientos de comparación y reemplazo? Ármate de valor para aceptarlo y... ¡No le dejes! Párate a pensar, ¿por qué te estás sintiendo así? Concéntrate en las causas y trata de pensar objetivamente si son causas reales o no.

6. Pon atención a la frecuencia con que aparecen los problemas de celos en la relación. 
Si son demasiado frecuentes (diarios) necesitas una tercera persona que sea una vía de escape y te ayude a calmarte y hacerte entrar en razón en casos agudos (amigo, familiar, psicólogo).

7. Evita el control de sus movimientos, los reproches, las exigencias. Una pareja es un compañero, un amigo, un amante, no una propiedad. 
Ama en libertad. Algo que debe ser aprendido por todo ser humano es lo siguiente: Cuanta más libertad das a la otra persona, más la posees en realidad. Tu pareja está contigo por elección, no por obligación. Haz que sienta que es así y no al revés, o dejará de querer elegir pasar el tiempo contigo y elegirá huir de tí.
No intentes saber todos sus pensamientos e intenciones, ni te molestes porque dedique tiempo a otras áreas de su vida también importantes. La pareja NO es ni debe ser todo ni el centro de una vida. Si lo estás haciendo así no estás sumando, estás llenando un vacío o cubriendo una carencia, que no te quepa la menor duda.

Y con esto y un bizcocho... ¡Que tengáis un buen fin de semana! 

Y no... no está con otra mientras estás leyendo este artículo...



"El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor." (Molière)





martes, 19 de marzo de 2013

O eres mía... o de nadie.

            Los celos comienzan a experimentarse a edades muy tempranas. Todo empieza cuando un amigo tiene un juguete mejor, nuestro hermano pequeño recibe más atención o un compañero de clase saca mejores notas. Los celos más estudiados y conocidos son los que suceden con frecuencia en las relaciones de pareja. Están relacionados con envidia, resentimiento, miedo y sospecha. Si bien son el mayor enemigo del amor, ¿Quién no ha experimentado nunca esta sensación? Aunque sentirlos es importante e indicativo de que la otra persona nos importa, es en exceso un problema y un sufrimiento tanto para el que lo padece (la persona celosa), como para el que sufre sus efectos. Pero, ¿A partir de qué momento pasa de ser algo normal a rozar lo enfermizo?

Las últimas investigaciones demuestran que son un sentimiento habitual propio de todos los seres humanos, y que sentirlos no nos convierte en malas personas. En este sentido, Aaron Ben-Ze'ev afirma en su artículo Jealousy and Romantic Love publicado en The Handbook of Jealousy que "la mayor parte de las personas no consideran a su amado una propiedad, sin embargo se sienten celosos cuando consideran la posibilidad de perderlo". Boris Sokoloff ya afirmaba en 1947 que los celos "no sólo están imbricados en la naturaleza humana, sino que se trata de la emoción básica y omnipresente en todos los aspectos de las relaciones humanas". 

Las explicaciones habituales invocan la baja autoestima, la inmadurez o los trastornos de personalidad y afectividad para explicarlos. Según esta línea de pensamiento, los adultos que gozan de alta autoestima, madurez y solidez psicológica no deberían padecer estos sentimientos. Si los trastornos de personalidad/afectividad generan celos, curar esos trastornos debería eliminarlos. Pero es posible que eso sea solo un mito.


¿De dónde vienen?


La mayor parte de definiciones coinciden en un elemento: la sensación de amenaza provocada por una tercera persona. Raramente tienen relación con la infidelidad, ya que suelen surgir previamente o en ausencia de ésta y en la mayor parte de casos, dicha traición no llega a consumarse: es una falsa historia en la cabeza del celoso. Bastante lógico claro... que si tu pareja está un día sin dar señales de vida, es porque se ha enamorado de otro/a, ha quedado con él/ella, se ha casado, comprado una casa, un perro y ahora viven felices con dos hijos. Si aparece un mensaje en su móvil/facebook con titular del sexo opuesto lo más probable es que tenga una aventura o se vea/escriba/tontee con esa persona. Algunas parejas (o en algunos casos solo un componente de la pareja) viven bajo el lema "la confianza está bien; el control está mejor".
Para Ben-Ze'ev, los celos amorosos tienen que ver con la EXCLUSIVIDAD, que emana de la propia naturaleza de los sentimientos.
Es evidente que en estos casos excesivos los celos son negativos: diversas encuestas revelan que la primera gran pelea de una pareja suele ser provocada por los celos, y su persistencia daña tanto la salud personal como la relación, pudiendo llegar incluso a acabar con ella. Además de esto, los celos patológicos son considerados una enfermedad, y pueden llevar al maltrato físico o psicológico, tanto de la pareja como de uno mismo. Esto es lo que se conoce como síndrome de Otelo —por el personaje de Shakespeare que acababa con la vida de su mujer Desdémona— y en el que la deformación de la realidad es tal que suele acabar en tragedia: gran parte de los crímenes pasionales tienen su origen en la enajenación causada por los celos.



Sin embargo, la psicoanalista Jane G. Goldberg defendía en The Dark Side of Love que los celos no son nada excepcional ni muestran maldad del que los siente, sino que de hecho es más conveniente tratarlos con cautela y verlos de forma natural que negarlos y reprimirlos. La expresión abierta de sentimientos subjetivos es imprescindible. Para ello, la comunicación asertiva es un recurso muy importante. Consiste en comunicarle a la pareja aquello que estamos sintiendo de la manera más llana posible, sin ataques, sin reproches, desde el yo (yo siento, yo creo, yo pienso...). El objetivo de este tipo de comunicación y lo que pretendemos conseguir, es la comprensión por parte de la otra persona y su ayuda o colaboración para combatir esta sensación desagradable, negativa e irreal. Es importante reconocer primero que se padece el problema para poderle pedir a la otra persona que nos brinde su paciencia y su ayuda. Se puede pactar mutuamente un estilo de afrontamiento, como dar explicaciones o aclaraciones en caso agudo -aún no teniendo por qué darlas-, tranquilizando a la persona verbalmente, etc. 
Origen desde otras perspectivas 

Desde una perspectiva evolucionista los celos provienen, al igual que otras emociones, de nuestra necesidad de adaptarnos al entorno. El objetivo sería garantizar la reproducción y propagación de los propios genes. Desde este enfoque, la principal amenaza para los hombres es que su pareja tenga hijos de otro hombre; es decir, la infidelidad sexual es la más amenazante. Para las mujeres, el hecho de que su pareja se implique emocionalmente en una relación puede poner en peligro los recursos necesarios para la supervivencia de su descendencia. Por tanto, en las mujeres los celos se producirán en mayor medida ante una infidelidad emocional.
Para comprender esta perspectiva, podemos comparar los celos con otra emoción adaptativa: la emoción de ansiedad. La ansiedad es una emoción natural no necesariamente negativa a un nivel moderado, pues cumple una función muy importante: nos avisa del peligro. Cuando la ansiedad se experimenta en exceso o en ausencia de peligro existente, estamos hablando de un trastorno de ansiedad, entendiéndolo entonces como una emoción negativa que es perjudicial para la salud. Paralelamente, los celos se encuentran en el mismo nivel.


Desde la perspectiva cultural los celos se conciben en función de las normas sociales existentes en una determinada cultura y en un momento concreto acerca de la propiedad sexual. Es decir, la percepción de amenaza es diferente en hombres y mujeres debido a que en el proceso de socialización adquieres distintas creencias sobre el tipo de infidelidad que implicará en mayor medida al otro tipo. Así, los hombres creen que si una mujer mantiene relaciones sexuales con otra persona es porque está vinculada emocionalmente con ella, pero no al contrario. Las mujeres por su parte, creen que si un hombre es infiel emocionalmente también lo será sexualmente pero no al revés, es por esto que perciben como más estresante la infidelidad emocional.


Las características de rival es uno de los aspectos en relación con los celos más investigados en los últimos años. Desde esta perspectiva, la reacción de celos se genera cuando, mediante la comparación social, son cuestionados, frente a un rival, aquellos ámbitos que son importantes para el autoconcepto de la persona.


Una investigación actual sobre los las características del rival

García-Leiva, Gómez-Jacinto y Canto realizaron un estudio para conocer las diferencias de género en las situaciones desencadenantes de celos. El análisis de los resultados puso de manifiesto que:

a) Las mujeres sentían los celos con más intensidad
b) los hombres tienden a manifestar una preocupación menor por la infidelidad emocional, pero perciben amenaza a su autoestima ante la infidelidad sexual
c) las mujeres perciben una mayor sensación de peligro para la continuidad de la relación ante la infidelidad emocional
Respecto al proceso de comparación social, se encontró que un rival no valorado suscita un mayor sentimiento de inferioridad. Parece que la autoestima tanto de hombres como de mujeres corre mayor peligro ante rivales que no son sobresalientes en aquellos ámbitos que las personas consideran pilares de su identidad (inteligencia, belleza, etc.). Esto podría explicarse porque es más aceptable que nuestra pareja sea infiel con una persona valorada, ya que una aventura con una persona no deseable supone un mayor insulto y amenaza a la autoestima.

A lo largo de la semana publicaré otro artículo sobre el tema "celos". Este tema es amplio, y quedan puntos en los que me gustaría profundizar como los celos inducidos, los celos como conducta adictiva, los celos hacia una persona que no es la pareja, los celos fraternales...

Si tenéis alguna sugerencia, opinión, crítica, comentario en general, historia... Cualquier comentario será bienvenido.


¡Hasta muy pronto!



"El que es celoso, nunca es celoso por lo que ve. Lo que se imagina basta" (Jacinto Benavente)






martes, 5 de marzo de 2013

50 polvos con Grey

Una emoción positiva que a todos nos interesa en mayor o menor medida es el amor. Poemas, canciones, libros y películas le ceden el protagonismo y atención completa a esta emoción. Definirlo es complicado pero sentirlo es sin lugar a dudas reconocible y muy placentero. Sternberg sostiene que el amor tiene 3 componentes básicos relativamente independientes entre sí: la intimidad, la pasión y la decisión/compromiso. La intimidad incluye: el deseo de promover el bienestar de la persona amada, sentirse feliz con ella, poder contar con su apoyo, la comprensión mutua, compartir cosas, dar y recibir apoyo emocional y tener un alto nivel de comunicación. La pasión se define como un intenso deseo de unión con la otra persona (sexualidad) y el tercer componente sería la decisión/compromiso de estar juntos. Este componente tiene dos aspectos, a corto plazo: decidir formar pareja con la otra persona, y a largo plazo, el compromiso de continuar la relación.
Según la combinación de estos componentes podemos obtener 8 tipos de relación amorosa: 

  • la ausencia de amor 
  • el agrado (Intimidad)
  • el encaprichamiento (Pasión)
  • el amor vacío (Decisión/Compromiso)
  • el amor romántico (Intimidad + Pasión)
  • el amor compañero (Intimidad + Decisión/Compromiso)
  • el amor necio (Pasión + Decisión/Compromiso)
  • el amor completo (Pasión + Intimidad + Decisión/Compromiso)




Gráfico Triángulo de Sternberg


Una relación puede pasar por algunos o por todos los niveles. El amor perfecto o ideal entendido como tal sería entonces el amor completo (Pasión+Intimidad+Compromiso). 

¿El amor perfecto?

Un tema en auge, moderno y muy controvertido es el de las relaciones sin compromiso. Parece ser que la mayoría de las personas que una vez fueron dañadas en el plano amoroso se vuelven aperceptivas y no son capaces de volver a enamorarse jamás (o eso piensan a priori), por eso transforman el que alguna vez fue su modo de apego seguro "confío y me entrego a la persona porque me aporta seguridad" al de apego inseguro "no me fío ni de mi sobra, si una vez me hirió alguien en quien confié, esto puede volver a ocurrir, así que antes de que me dañen, si acaso daño yo" y persiguen una relación que contenga el componente del amor conocido como pasión, evitando el de intimidad y compromiso, o en algunos casos solo el de compromiso, para no implicarse así sentimentalmente y evitar ser de nuevo "heridos". Esta plaga de gente con heridas sin cicatrizar o con miedo al compromiso por traumas varios se extiende de manera incontrolable, el número de personas inseguras en la sociedad es relativamente alto y claro, sin seguridad ni confianza en uno mismo no es solamente improbable que una pareja funcione, sino también imposible que se tenga éxito en todos los demás ámbitos de la vida a nivel individual. 
Teniendo todo esto en cuenta, ¿Es realmente posible comenzar y mantener una relación en un nivel de ausencia de amor o de agrado por ambas partes evitando implicarse en mayor medida? Depende mucho del nivel de confianza e intimidad que se llegue a conseguir, del tiempo de duración y de varios otros factores.
Muchos opinan que el sexo femenino/masculino tiene mucho que ver. Las mujeres tenderían así a buscar más seguridad y compromiso y el hombre sería más reacio a ellos, aunque esto podría tratarse más bien un prejuicio/estereotipo. Otros opinan que ambos pueden implicarse emocionalmente por igual y tienen el mismo riesgo de herirse (o no). Otros, sin embargo, defienden este tipo de relación como posible y aconsejable, pues qué fácil es la vida teniendo una pareja sin tenerla. Solo para lo bueno y a merced según la necesidad. 
Me gustaría leer opiniones y creencias para a raíz de ellas publicar un par de estudios o investigaciones en relación al tema, ayudándonos a reflexionar y argumentar esas opiniones y creencias con mayor solidez.

¡Hasta muy pronto!



"Admiro a los hombres que han pasado los setenta; siempre ofrecen a las mujeres un amor para toda la vida" - Oscar Wilde.