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martes, 26 de enero de 2016

PSICODRAMA

¿Alguna vez habéis actuado en un obra de teatro? A nosotros en el colegio, para bien o para mal, hasta cierta edad nos obligaban a representar un papel, de "prota" o de arbusto, pero no te salvabas de salir en la función. Obviamente a esa edad ni se nos pasaba por la cabeza la posibilidad de que esta actividad tuviera algo de "terapéutico", ni mucho menos. Para nosotros era la oportunidad, la excusa, para echarnos unas risas y hacer el payaso, y la realidad es que más de uno venció su vergüenza, su inseguridad y sus complejos, y más de otro entrenó su sentido del humor, su capacidad de improvisación y su espontaneidad. De hecho y ahora que menciono esto último, me acuerdo de una obra en concreto del Arca de Noé en el que a una amiga y a mí haciendo creo que de animales (tampoco es que hubiera mucha opción jaja) nos entró la risa floja y por no poder parar el ataque, todavía no sé si nos cargamos la obra o le alegramos la tarde a los espectadores, que estaban ya revolviéndose en las sillas buscando postura para echarse un sueño. A espontaneidad os aseguro que no nos ganó nadie.

Bueno, hace casi un año (Dios mío cómo pasa el tiempo) me encontré en Brasil con una asignatura que, entre otras terapias, enseñaba una muy vinculada al teatro. No solo me encontré con la asignatura, sino con una profesora que era especialista en ella, pues le había servido como un recurso óptimo para ofrecer ayuda psicológica en Mozambique, que por si no lo sabéis, fue colonizado por los portugueses y tiene una sociedad con unos valores y creencias exageradamente diferentes a los nuestros que no encajan del todo con las propuestas psicológicas europeas (o más bien al revés), pero de eso ya hablaré más adelante. La suerte fue que pude entrevistarla y fue demasiado interesante... Si me da el visto bueno la publico aquí, aunque esté en portugués.

Bueno, yo ya había oido hace tiempo de la existencia de este tipo de terapia, sin embargo, a juzgar por el nombre, se mantenía lejos de mi interés. Fue allí cuando tuve la oportunidad (o la obligación) de sentarme a conocer esta línea terapéutica de tan irrisorio nombre. Psicodrama.

Una mijilla de historia para abrir boca

Quien escuche el nombre de psicodrama por primera vez es posible que piense automáticamente en un escenario con personas haciendo el gilipollas. Y es que así, más o menos, comenzó todo. Jacob Levy Moreno (1889-1974) observó en la década de 1920 cómo los niños, a través de sus juegos, interpretaban los diferentes roles que toman los adultos en la sociedad (los míticos juegos de mamás y papás, médicos, etc.), además de observar cómo el teatro incitaba sentimientos y provocaba la liberación de una gran carga emocional en actores y espectadores. Estos dos elementos que Moreno unió para crear esta técnica psicoterapéutica fueron los que le convirtieron en pionero de la psicología social y de la psicoterapia de grupo.

Además del psicodrama, Moreno fue el creador del sociodrama, focalizado en la sociedad, que fue concebido para ayudar al grupo a explorar el contexto social en el que viven sus miembros.



El teatro terapéutico

El psicodrama, a pesar de parecer tener un enfoque artistico, no persigue el valor estético, sino ser una vía de exploración del ser humano y sus vínculos, así como de introducción de elementos de la esfera privada de la personalidad. La visión de persona en este caso es indisociable del grupo, apartándose Moreno de la concepción intrapsíquica de la época -psicoanálisis- para colocar a la persona en una posición de portador de rol (concepto nuevo introducido por él), definido éste como "la forma de funcionamiento del individuo en el momento específico en que reacciona ante una situación específica, en la que están involucradas otras personas u objetos". La persona, para desempeñar un rol, requiere necesariamente de otra que ocupe la posición de contra-rol, formando la díada rol-contrarrol lo que el autor considera la estructura social más pequeña o átomo social.

El ser humano va aprendiendo a lo largo de su vida a desempeñar diferentes roles dependiendo de los diferentes contextos y situaciones que se van presentando. Esto tiene una función adaptativa. Una persona con un repertorio amplio de roles será considerada psicológicamente sana y una con un repertorio insuficiente estará desadaptada y éste se convertirá en una potencial fuente de problemas.

El psicodrama propone practicar, promover, entrenar nuevos roles que la persona podrá poner en práctica en su vida cotidiana, a través de dos conceptos que se consideran el núcleo de la teoría moreniana, la creatividad y la espontaneidad. Esta última se considera un tipo de energía empleada en el aquí y ahora para actuar con libertad. Está íntimamente ligada a la creatividad y juntas permiten al individuo transformarse, crecer y desarrollarse, estando estrechamente vinculados al proceso de cambio. Una labor fundamental del terapeuta será enseñar a los clientes a ser más espontáneos.

Por otro lado, estos dos conceptos están muy relacionados con el de catarsis, otro elemento nuclear y una de las metas principales del psicodrama. La catarsis se entiende como una liberación de las emociones reprimidas en la persona que da lugar a sensación de alivio, relajación y experiencia saludable. Puede darse se forma activa en los participantes, o de forma pasiva en los espectadores. Este fenómeno favorece la comprensión de uno mismo, esto es, el autodescubrimiento. Se persigue mediante la dramatización espontánea, sin guión, y mediante la acción e interacción.

El psicodrama: Una revolución clínica

Esta línea de intervención aportó al mundo de la psicoterapia elementos que antes no habían sido considerados y que desde entonces han llegado a ser una fuente de investigaciones, puestas en práctica y desarrollos de nuevas teorías, métodos y técnicas a partir de ellos, pues la psicodrama cuenta con la ventaja de ser enormemente flexible, combinable e integrable fácilmente con otros métodos terapéuticos. Entre los elementos mencionados observamos los siguientes:

- La importancia del cuerpo y la acción. 
Se amplia aquí la variedad de terapia hasta ahora limitada a la comunicación verbal del paciente, defendiendo que el ser humano no solo se expresa mediante la palabra sino también mediante el cuerpo (gestos, miradas, posturas, tono de voz, etc.)

- La focalización en el aquí y ahora.
El pasado ya no existe, el futuro es incierto. En psicodrama se trae al escenario lo que se siente, se piensa, se percibe en el momento presente. En en ese momento en el único en el que se puede incidir o intervenir en los otros tiempos.

- La participación activa del paciente.
El terapeuta experto y sabio y el paciente que acude buscando tratamiento forman parte del pasado, o por lo menos la reducción a esta dinámica. El cliente conoce su historia y su experiencia mejor que nadie y el terapeuta es otra persona, con su historia y su experiencia, que acompaña en el proceso, facilitando las condiciones para que la persona desarrolle sus potenciales al máximo.

- Naturaleza grupal
Hay un gran debate sobre si fue el Psicodrama o la terapia Gestalt la que comenzó las terapias grupales. Sea como sea ambas son de orientación experiencial, luego por las fechas en las que surgieron ambas aproximadamente la modalidad de terapia individual dio un giro para incorporar al grupo, que más tarde se extendería al sistema (principalmente familiar o conyugal).

Los instrumentos

Una sesión de psicodrama consta de los siguientes agentes:

El director

El terapeuta ocupa este lugar. Mero facilitador, interviniendo indirectamente a través de la elección de técnicas, da instrucciones al yo-auxiliar, prepara el atrezzo del escenario, etc.

El yo-auxiliar

El yo-auxiliar digamos que es el ayudante del protagonista. Juega un papel relevante en la puesta en escena desempeñando un rol de persona, animal o cosa, que tiene la función de indagar o explorar el mundo emocional del paciente. Forma junto con el director el equipo terapéutico. Debe tener la capacidad de acomodación constante a las necesidades del paciente.

El protagonista 

Clave. Representa un tema elegido de interés grupal.

El escenario

Entorno real donde tiene lugar la puesta en escena. Se organiza según lo que necesita el protagonista, elementos como muebles, luces, música, etc.

El público

Son los espectadores o auditorio. Viven las escenas con intensidad y vivencian una repercusión emocional. Pueden reirse, comentar, protestar u opinar. El director ha de estar atento a las reacciones de éstos.

Proceso de una sesión psicodramática

Las etapas son:

1. Calentamiento:
Como buena actividad corporal que es, el psicodrama requiere de un calentamiento previo, pues así en seco nadie saldría a escenificar elementos del mundo emocional íntimo y privado. Dialogando con los participantes se establecerá una comunicación relajada, fluida, cargada de humor a ser posible, cuidando la formación de subgrupos y dirigiendo indirectamente a todos al camino de un mayor conocimiento interpersonal hasta que surgen puntos comunes a tratar, conflictos de interés grupal. Esta etapa culmina con la elección de un protagonista.

2. Dramatización:
El meollo. Este es el cuerpo de la estructura, en esta etapa el protagonista sale a escena con el tema surgido y elegido y empieza a hacer el paripé. Paripé en el buen sentido de la palabra. Se espera de él que sea espontáneo a más no poder y vivencie su rol al máximo desde una actitud de compromiso afectivo. Dramatizando surge la capacidad de experimentar emociones auténticas asociadas a los conflictos. Esto posibilita tener "insights" o conciencia de sí mismo y de lo que le sucede.


3. Comentarios:
¡Plas, plas! Acabada la dramatización, se deja espacio para la manifestación del impacto que la obra ha tenido sobre los espectadores, donde pueden expresar sus vivencias, identificaciones, emociones experimentadas, etc. El protagonista recibe generalmente muestras de empatía e identificación, la sensación de que es entendido y apoyado por otros, de que no es el único al que le pasa. En este caldo de cultivo donde tiene lugar la catarsis grupal, surge un intercambio de experiencias, reflexiones y vivencias donde surgen nuevos productos que pueden ser materia de una nueva dramatización.

Técnicas

Cambio de roles: Un ejemplo claro. Si el protagonista siente ira contra su padre, esta técnica consistiría en que interpretara el papel del padre, adoptando el yo-auxiliar el papel del protagonista, ayudando a través de ella a reordenar, expresar, liberar emociones y sobretodo, a lograr otra perspectiva de la situación


Doble: Interpretado por un yo-auxiliar, imita las conductas del protagonista añadiendo otras, poniendo en escena conductas que denotan la espontaneidad que le falta al actor., cuando se percibe que éste no se está permitiendo del todo la actuación espontánea, ya sea por miedo, vergüenza, convenciones sociales, etc.

Espejo: Esta técnica se diferencia de la del doble porque se limita a imitar conductas sin extender nada, con el fin de que se vea a sí mismo reflejado, lo que le posibilita contrastar objetivamente lo que los demás perciben de él cuando se comporta de determinada manera.

Soliloquio: Es la expresión de pensamientos y sentimientos del "prota" cuando éste lo considera pertinente o se lo dice el terapeuta. Es un paréntesis de la dramatización, en el que se posibilita que la persona profundice en lo que le está pasando en ese momento, verbalizando contenidos relacionados con el conflicto.

Silla vacía: Yo esta técnica la llevo poniendo en práctica toda mi vida delante del espejo. Fíjate tú, si es que llevo una psicóloga dentro desde pequeña... :) Es extremadamente liberadora cuando "tienes muchas cosas que decirle" a una persona que por diversas razones no tienes delante -fallecimientoo dificultad de retoma de contacto-. Se sitúa una silla en el escenario y el actor debe imaginar que esa persona se halla ahí sentada y comienza a dialogar con ella.

Escultura: Técnica puramente corporal. Expresión plástica simbólica de la estructura vincular de un sitema, obtenida por instrumentalización de los cuerpos de dicho sistema. Tiene pleno significado sin necesidad de verbalizar. El actor debe esculpir todos los detalles tal y como los siente en su obra. Una vez terminada, se contempla para sentirla y vivenciarla, dando paso a la etapa de comentarios.

Hay otras técnicas como las que me contaba Larissa Polejack que tuvieron mucha resonancia en Mozambique, como el uso de marionetas o guiñol. El método psicodramático cuenta con una enorme flexibilidad y el uso de técnicas puede adaptarse a las necesidades de los miembros del grupo o incluso se ha comenzado a realizar psicodrama a nivel individual, aunque existe cierta controversia del sentido de este método en un solo individuo. Sea como sea, las técnicas son fácilmente integrables en otros modelos o líneas terapéuticas y este ha sido uno de los motivos del éxito que ha tenido y está teniendo esta rama de las terapias experienciales, además de por estar muy vinculada a la moderna y extendida Psicología Positiva.

Si el artículo os ha parecido interesante, ¡compartidlo! Para complementar, hay vídeos resumen en YouTube muy interesantes de Malena Rubistein, para el que aprenda más audiovisualmente y quiera profundizar un poquito más...



 ¡Hasta muy pronto!



"El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana" (Federico García Lorca)

domingo, 6 de septiembre de 2015

La vida moderna y la felicidad

A veces, la mejor inspiración llega cuando uno guarda silencio y observa. Esto es a veces complicado en un mundo en el que el móvil te bombardea a whatsapps cada pocos segundos, en el que tenemos una agenda tan cargada que "no nos da la vida", y en general, en el que recibimos tantos estímulos que apenas queda tiempo para pararse a pensar. En el mundo de los blogs o "blogosfera", como lo suele llamar la gente de este mundillo, si no tienes nada bueno que contar, mejor quédate en silencio o publicarás basura. Mejor calidad que cantidad, sí, y en eso me baso para argumentar mi silencio de estos últimos meses en el blog.

Durante los meses que he estado en Brasil (cuatro y medio exactamente), he podido pararme a observar algunas cosas. Con apenas conexión a internet y una rutina llevada lo mejor posible en una ciudad inhóspita como es Brasília, además de la experiencia maravillosa que es viajar, conocer gente, aprender un idioma y conocer la psicología desde la perspectiva de un país, sociedad y cultura diferentes, he tenido una cantidad inmensa de tiempo para estar conmigo misma. 

Ha sido una experiencia muy positiva, no os voy a engañar, pero también me he enfrentado a algo que no esperaba jamás que me podría pasar. Alrededor del tercer mes, creo que coincidiendo con el fin de la visita de mi novio, empecé a notar un cambio en mi estado de ánimo. Estaba triste. Pero no triste de un día de bajón, no. Estaba triste triste. De esta tristeza que piensas que desaparecerá mañana pero que amanece de nuevo contigo día tras día.

Aparte de que esa situación me sorprendiera por completo, pues me considero una persona feliz, sentirse una así siendo psicóloga supone una responsabilidad enorme pues, ¿qué voy a predicar yo y a quién voy a ayudar si no soy capaz de ayudarme a mí misma? (Sí, esa es la presión con la que vivimos los psicólogos, parece que se esperara de nosotros que seamos máquinas en vez de personas). Y ahí comienzan las autoexigencias y las preguntas: "¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento así?", "no debería estar sintiéndome así", "yo debería saber cómo sentirme mejor", "no tengo derecho a estar triste, pues tengo mucha suerte de estar aquí y debería estar agradecida". Y empieza la desesperación, pues por más que luchas contra esa emoción poniendo en práctica todos los recursos que conoces, no desaparece. Te sientes mal por sentirte triste, y eso entristece todavía más. "¿Tendré una depresión? Venga ya... cómo voy a tener yo una depresión...". Lo único que sé, es que sólo quería volver a Europa, echaba demasiado de menos mi vida allí y mi propia negatividad me estaba haciendo insoportable la vida.

El miedo y la tristeza, dos de las emociones representadas
en la película de Pixar.
Así pasé el último mes y pico. Pues hace poco, al volver a Múnich, me recomendaron la película de "Inside Out" (buenísima, definitivamente, no solo para niños, sino también para adultos) en la que explican el funcionamiento de la mente humana de una forma muy simple y muy didáctica. Entre algunos de los mensajes que envía la película, se encuentra el de que la tristeza no es mala, forma parte de nuestro repertorio de emociones y es tan necesaria como todas las demás. Y ahí mi mente hizo "click", y sentí un absoluto alivio.


La vida moderna y la obsesión por la felicidad

Dos semanas atrás empecé a trabajar en la unidad psiquiátrica de un hospital aquí en Múnich y una tarde, al llegar a casa, encontré un paquete de Amazon encima de la mesa del salón. Era para mí. Pensé que era una luz para la bici que había pedido y al abrirlo me encontré una sorpresa que me había enviado mi mejor amiga, así, porque sí. Era lunes y había trabajado hasta las diez de la noche así que os podéis imaginar la alegría que me dio recibir un regalo inesperado. Era un libro. Al principio no entendía mucho el motivo, pero al comenzar a leerlo fui entendiendo el mensaje. 

La autora, entre otras cosas, hace una crítica a la vida moderna gobernada por los Smartphones, Internet y sus redes sociales. La crítica se centra en la imperiosa necesidad que se nos ha creado a las personas de compartir cada momento de nuestra vida con el resto de la humanidad. Facebook, Instagram, Pinterest, Twitter... y no solo de compartir cada momento, no. Porque no compartimos los momentos de aburrimiento en el trabajo o las interminables horas estudiando en la biblioteca. No compartimos fotos del momento esperando en la sala de espera del médico hora y media o madrugando para ir al trabajo comiéndote dos horas de atasco y lluvia, pitando como un loco y llamándole cosas bonitas al conductor de enfrente. Eso no le interesa a nadie. Compartimos momentos en los que se nos ve felices, da igual, aunque no lo estés especialmente, hay que venderlo. Parece una especie de competición: A ver quién está más feliz y quién tiene una mayor calidad de vida. De alguna manera buscas que las personas, aunque no te importen un pimiento, piensen en lo increíble que es tu vida y en cómo les gustaría hacer lo mismo que tú, y que además te lo demuestren con un like que llene tu ego de orgullo y satisfacción. Un buen desayuno, vacaciones en la playa, lo bien que te lo has pasado con tus amigos de fiesta, los regalos que te han hecho por tu cumpleaños... 
Lo curioso es que no estás solo en este duelo de egos, pues la mayoría de tus contactos se dedica a hacer lo mismo, con exactamente la misma esperanza de suscitar... ¿envidia? ¿aprobación? ¿agrado? ¿conseguir popularidad? 

¿Por qué no dejamos de comportarnos como gilipollas? Para que ya hay gente que invierte más tiempo en compartir su vida que en vivirla, que vive más para los demás que para sí mismos y algunos están empezando a perder pelín el norte, sin mencionar a aquellas personas que además viven de ello. ¿Se nos está yendo un poco de las manos? ¿Por qué no dejamos de intentar vender algo que sabemos que no existe? ¡Nadie se siente feliz las 24 h del día! Los seres humanos tienen muchas emociones, y parece que esta nueva vida moderna en la que vivimos nos exige tanto ese estado permanente de felicidad, que empieza a parecer un orgasmo. Si no consigues tener uno, lo finges, y si no te sale ni sentirlo ni fingirlo, te sientes peor por no conseguirlo. 

Para colmo las nuevas empresas utilizan como producto la felicidad y letras características para apoyar este movimiento obsesivo pro-felicidad con frases como las siguientes:


























Son frases motivadoras y muy útiles para días tontos, para momentos de debilidad, yo misma las he publicado en alguna ocasión, pero estamos tan empachados de ellas por tanta difusión en redes sociales y por ese abuso de ellas en el marketing, que luego pasa lo que pasa, llega un día la tristeza y no la recibimos con naturalidad sino que parece que fuese algo malo e inhumano. La reprimimos, la ignoramos, la penalizamos. ¡Vete! ¡Que yo estaba muy feliz en tu ausencia! Pero la tristeza quiere ser escuchada, porque tiene un motivo por el cual ha aparecido.

"Tienes que sentirte feliz" "Sé feliz y harás feliz a los demás", "Si vas a derramar alguna lágrima, que sea de felicidad", "Sonríe y sé feliz", "Sé tú mismo, sé feliz", "Lo que decidas hacer, asegúrate que te haga feliz", "10 pasos para ser feliz", etc. ¿Os habéis dado cuenta de que casi todas son lecciones, frases, con voces imperativas? Haz esto, haz lo otro. ¡Qué agobio! Yo no sé vosotros, pero yo no soporto que me digan lo que tengo que hacer, que me obliguen a sentirme de una determinada manera, y menos sin preguntarme si realmente me apetece en ese momento sonreir o estar contenta.

Igual deberíamos ser más conscientes de que sentir tristeza durante días, semanas o una época es humano, es bueno, es necesario y tiene un motivo, una función. Es útil y qué narices, ¡desahoga que te mueres! Es un estado psicológicamente muy saludable y generalmente suele ser transitorio. Es importante tener presente esto último también. Todo llega y todo pasa. Solo si la época se prolonga más de tres meses (es lo que dicta el manual de diagnósticos de salud mental como tiempo de alarma) es cuando podemos empezar a pensar en un trastorno del estado de ánimo y pedir ayuda, sobretodo si no hay un motivo localizado o identificado por el que sentirse así. ¿Pero si no? ¡Entristécete a gusto! Y permítete sentir... No hay nada más obstaculizante que atascarse en la pregunta "¿Por qué me siento así?" y en las autoexigencias. 

Hay días aburridos, acontecimientos tristes, peleas, discusiones, malas contestaciones, trabajos mediocres, injusticias, frustraciones, fracasos y más fracasos, que te harán sentir triste a lo largo de tu vida. Aprender a convivir con la tristeza natural que causan todas esas cosas es la verdadera puerta a nuestra felicidad.

La palabra "felicidad" perdería su sentido
si no estuviera equilibrada por la tristeza.



¡Hasta muy pronto!








p.d. Este artículo en defensa de la tristeza me ha recordado a este otro haciendo una defensa en toda regla del estrés... desmantelando el tabú de las emociones negativas, pues en el equilibrio se encuentra la clave: El estrés es tu amigo

viernes, 5 de diciembre de 2014

10 acciones para tener las mejores Navidades de tu vida

Buenas tardes.

Se acabaron los viajes de este año 2014, que ya está bien. Estoy recién llegada de Praga, llena de energía y dispuesta a plasmar impresiones. Mi próxima parada ya es Madrid, pues como buena expatriada, vuelvo a casa por Navidad. El adviento ha comenzado y con él los últimos preparativos para los días festivos de Navidad. Por un lado las quejas han robado el protagonismo de las conversaciones triviales o smalltalks. Mis compañeros de trabajo llevan semanas compartiendo su estrés abiertamente: que si los regalos, las reuniones en familia, los planes con los niños, etc.

Por otro lado, las ciudades se transforman, se iluminan con motivos navideños y la gente sale a la calle a gastar su dinero alegre y descontroladamente así como a pasear por los mercadillos de Navidad. La Plaza Mayor y alrededores sería la zona madrileña que me vendría primero a la cabeza. En República Checa y en Alemania, entre otros países del centro-norte de Europa, abundan los mercadillos de madera invadidos por un fuerte aroma a castañas tostadas y a fruta garrapiñada.
El olor a canela inunda las calles y el frío polar invita a pedir un Glühwein (vino caliente con especias) o un buen chocolate caliente, con el fin de calentar las manos cuando uno empieza a sentir que van a desintegrarse. Eres incorporado casi sin quererlo a la organización de diversas comidas/cenas de Navidad en la que se producen los encuentros más entrañables. Qué cambiado está fulanito, qué bien le va a menganito. Familia lejana, cercana, amigos del colegio, de la universidad y de Erasmus. Ese que hace tanto que no ves y ese otro al que viste antes de ayer.

Todo esto que suena tan bonito es percibido y expresado por muchos como una auténtica tortura.
Las causas de esta distorsión tan gratuita de la que se supone es una de las más agradables épocas del año las desconozco, pero sí me gustaría enviarle una perspectiva algo más optimista a toda esa gente que con motivo o sin motivo, tanto se estresa. Diez son los puntos en los que he dividido estas acciones que a mí personalmente me sirven muchísimo. Una décimonovena acción podría ser el hecho de volver a casa, en mi caso este hecho envuelve a todos los demás, pero parto de la base de que este punto no es generalizable, pues muchos de vosotros o no volvéis a casa, o ya estáis en ella.

Bueno... ¿Vamos a ponerle algo de banda sonora a esto no?


Ahora bien, ponte cómodo que comenzamos...



martes, 18 de noviembre de 2014

Coaching: ¿Gran herramienta o gran mentira?

La semana pasada recibí una sesión de coaching. Sí, esa palabra que está en boca que todos, que todo el mundo se ha lanzado a ofrecer sin ton ni son y que en absoluto he oído a lo largo de mi formación como psicóloga. Iba bastante a ciegas, pues reconozco que aunque no dejo de escuchar esta palabra por doquier y en todos los ámbitos imaginables, la realidad es que igual que seguramente muchos de los que me estáis leyendo, no tenía ni pajolera idea de a qué me estaba enfrentando y lo más gracioso, tampoco tenía ni idea del motivo por el que me estaba metiendo en ese "embolao", más allá de mi pura curiosidad.

A veces es necesario perderse para poder encontrarse.
Un amigo, trabajador de una empresa que ofrece un producto virtual de apoyo en sesiones de coaching, me ofreció participar gratis en unas sesiones utilizando esta herramienta, y yo accedí. La profesional parecía muy segura de su papel. Yo tenía que ser su conejillo de indias y ella, el mío. La sesión comenzó con ciertas preguntas acerca de cuáles eran mis expectativas (me las tuve que inventar sobre la marcha) y qué esperaba obtener de esas sesiones. Mi enfoque fue meramente profesional, pues es el ámbito laboral en el que he escuchado más a menudo este concepto, tanto a nivel organizacional como individual.
Una vez claras mis expectativas, que consistían en delimitar mis opciones de desarrollo profesional y aclarar un poco mi visión de futuro. Porque tengo un problema o una suerte, según como lo mires, ¡que me gustan demasiadas cosas!

La herramienta, útil. Las preguntas, agotadoras, pero la verdad es que al final de la sesión logré tener una visión de las diferentes ramas de la psicología que me atraen, mucho más ordenada y transparente. Y lo más importante, hicimos conjuntamente un análisis de mi actitud hacia cada una de ellas de un modo socrático, deteniéndonos en los pros y en los contras, haciendo balanza, abriendo mis lugares mentales más recónditos, mis miedos más ocultos y dejando sobre la mesa mis ideas más subconscientes. Seguramente no le hubiese confesado a nadie, ni siquiera a mí misma, que la remuneración económica era un motor crucial en la toma de mis decisiones, pues he sido siempre una defensora bruta del amor al trabajo, de la diversión y del aprendizaje como prioridad ante los beneficios del puesto, del desarrollo personal por encima de los incentivos económicos. ¿Cómo? ¿Esta mujer me está conduciéndo a la congruencia conmigo misma sin yo darme cuenta y a confirmar ideas que anidan en mi cabeza que ni yo sabía que tenía? ¿Esto qué es?
Cuando no sabes qué vía tomar en una decisión importante.

Esto es coaching, amigos. La sesión no me ayudó a decantarme de forma definitiva por una de las opciones consideradas, pero sí me dejó bastante impresionada la habilidad de la coach para acceder a mi subconsciente o mejor dicho, para hacer conscientes mis pensamientos del subconsciente. ¡Qué maravilla! Esta sesión logró que me interesara realmente por el mundo del coaching (y por todas las disciplinas que lo conforman), del que me he mantenido siempre muy escéptica, y le pedí algo más de información a María Gilabert, coach, compañera y experta en este tema, que me contó con algo más de detalle el trasfondo de esta herramienta tan útil y con tanto auge.

La falacia del coaching

Si bien es cierto que el coaching puede ser de enorme utilidad, también lo es que en España se ha desencadenado un boom de intrusos y oportunistas dispuestos a aprovechar el tirón de esta herramienta proveniente del mundo empresarial para subirse al carro del éxito. Periodistas, economistas, nutricionistas, veterinarios y filólogos. Lo cierto es que cualquier profesional ajeno al mundo de la psicología se ha querido apuntar a la lista de oferentes de este servicio así que insisto: ¡Elegid a un profesional cualificado!

Qué es el coaching


La palabra coaching es un anglicismo proveniente del verbo "to coach", que significa "entrenar". La persona que ofrece la sesión se denomina coach y la persona que la solicita, coachee. El coach contribuye básicamente a que la persona pueda llegar a una meta determinada utilizando de forma óptima y eficaz sus propios recursos y habilidades personales. No se trata de dirigir, aconsejar o de decir lo que conviene hacer, consiste más bien en mostrar al coachee el camino mediante el archiconocido diálogo socrático. Mediantes preguntas imparciales e intencionadamente formuladas, la propia persona se va introduciendo en un viaje a lo más profundo de su propio yo, introspeccionando y averiguando cuáles son los deseos y las ideas más ocultas subyacentes al consciente.

En un comienzo el coachee, como en mi caso hice yo, analiza su conducta o pensamientos, para después lograr tomar conciencia de los efectos de sus decisiones. Determinar qué se busca o cuál es la meta a alcanzar, cómo lograr alcanzarlo y experimentar las consecuencias para ratificar o modificar las actuaciones, son otros pasos necesarios.

La implicación y la responsabilidad de la persona interesada durante las sesiones de coaching debe ser total y absoluta.




Tipos de coaching

Esta técnica que tan maravillada me tiene es aplicable a diferentes ámbitos de la vida, como pueden ser:


  • Life Coaching
Muy recomendable para temas personales: Relaciones de pareja, relaciones familiares, salud, cambio de hábitos, relaciones de amistad, dinero, estados emocionales que no conoces o que no consigues controlar o gestionar, etapas de la vida arduas o dificultosas, etc.
  • Executive Coaching
Para el desarrollo de habilidades y competencias de trabajadores, empresarios y directivos de una empresa. Tiene enormes beneficios en el nivel de rendimiento y de eficacia. Ayuda a desplegar el potencial de la persona.
  • Coaching deportivo
Muy útil para casos de entrenadores y deportistas, competidores profesionales, tanto de deportes en equipo como deportes individuales, que busquen la manera óptima de desarrollar su potencial y alcanzar sus objetivos. 

  • Coaching para emprendedores
Para aquellos que tienen una idea y no saben cómo llevarla a cabo. También para autónomos o para los que ya tienen su propia empresa y no saben como seguir o cómo diseñar un plan de acción o tu propio plan estratégico.  



Espero que os haya servido esta breve introducción para definir el concepto con un poco más de precisión y para abandonar la idea que muchos hemos tenido en un principio del coaching como mera "orientación".


Os dejo un link a un artículo que trata del coaching desde otro punto de vista: ¡Desde el de quien lo ofrece!


http://felizpsicologia.com/?p=1102#sthash.8rufzMUR.dpbs


¡Hasta muy pronto!



"Los carpinteros dan forma a la madera. Los flecheros dan forma a las flechas. Los sabios se dan forma a sí mismos." (Buddha)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Psicología de PAREJA

¡Buenos días a todos!

Espero que hayáis aprendido algo sobre la relajación autógena, merece verdaderamente la pena.
Bien, el tema de hoy es algo diferente, pero no menos interesante.

En psicología hay muchas partes que no se toman muy en serio socialmente o no se les da suficiente importancia, como bien comentaba en un artículo anterior. La psicología de pareja (una rama de la psicología social) es una de ellas. Recién se está descubriendo la relevancia del estudio de las emociones positivas y las relaciones humanas afectivas (entendiendo reciente por hace tres o cuatro décadas, lo que es muy poco comparando  con el total de la historia de la psicología).

La psicología de pareja: Problemas, herramientas, terapias

Cuando empecé a estudiar la carrera había ciertos ámbitos que me sonaban a pitorreo. "¿Terapia de pareja? Venga ya. Ahora se hace terapia por cualquier cosa. Una pareja no necesita terapia, pueden solucionar los problemas solo, como se ha hecho toda la vida...". Más adelante mi visión fue cambiando, pues empecé a sopesar que "toda la vida" no se han solucionado los problemas de pareja, sino que se han ignorado, dejado o han acabado en numerosos casos con la relación, y no se ha decidido una separación o divorcio porque legal, religiosa o culturalmente no tenía cabida. Ahora que sí que la tiene, forma parte casi de nuestra vida cotidiana. Todos conocemos a más de una pareja, de dos y de tres que se han divorciado, lo que demuestra que las parejas en absoluto están preparadas ni aleccionadas para afrontar conjuntamente los problemas que la vida les plantea.


Es importante mencionar que la pareja perfecta no es aquella libre de conflictos, ni la que los evita, sino aquella que los supera, aprende y crece con ellos.

La palabra "terapia" tiene además una connotación muy médica. Hacer terapia se asocia rápidamente a "estoy enfermo y sigo un tratamiento", cuando una terapia en psicología no es más que un proceso de aprendizaje de conocimiento, herramientas y habilidades para afrontar problemas en diversos ámbitos de la vida, en muchos casos para prevenirlos o solventarlos.

Aclarado esto, ¿por qué narices iba a ser innecesaria una terapia de pareja, si los miembros llegan a un punto en el que quieren seguir luchando pero no consiguen hacerlo solos o no disponen de herramientas suficientes? Muchas veces (la mayoría) es una comunicación defectuosa, otras es falta de empatía, otras son celos, falta de inteligencia emocional, desconocimiento de las necesidades del otro, incomprensión, y un largo etcétera. Como sabéis, cada ser humano es distinto y unos nacen con unas habilidades sociales, emocionales, comunicativas, conductuales de forma innata y otros no, y por eso han de aprenderlas para desenvolverse con éxito en el mundo que les rodea.

¿Qué tipo de relación tienes? 

Esta breve reflexión os invita a plantearos las cosas de una manera más flexible, más relativa. La psicología de las relaciones de pareja es algo tan serio como que es uno de los ámbitos más importantes de nuestra vida, junto con las relaciones familiares, las amistades o la carrera profesional. Así que fijaros cuán importante es trabajarlas y cuidarlas.

Curso de relaciones de pareja

Esta semana voy a Madrid y me he enterado de un curso de relaciones de pareja con un programa actual interesantísimo y muy innovativo al que quiero asistir, para empaparme bien del tema como psicóloga y también por qué no, como persona. El curso lo imparte la organización Positivarte y va de la mano de la psicóloga clínica y especialista en terapia de parejas Lara Ferreiro. Se trata de un taller de 2 horas de duración (12:00 a 14:00 horas) que se realizarán durante tres sábados del mes de Noviembre (8,15 y 22 de Noviembre). Aquí tenéis el programa:
- CONTENIDOS DEL TALLER:
  • Módulo 1: Qué son, las fases, los componentes de las relaciones de pareja. Mitos (femeninos y masculinos) del amor.
  • Módulo 2: Evalúate a ti mismo, a tus relaciones de pareja anteriores o actual. ¿Por qué no consigo encontrar a alguien? Definición de las cualidades que buscas en una relación de pareja.  Los errores sistemáticos que cometen en tus relaciones. Ejercicios prácticos.
  • Módulo 3:  Comunicación y resolución de conflictos, ¿Por qué se fracasa en resolver los problemas?. Entender las discusiones de pareja. Hábitos de comunicación. Identificar y gestionar mis relaciones y personas tóxicas. Ejercicios prácticos.
  • Módulo 4: Las reglas de oro para vivir en pareja o como mantener una relación sana cuando encuentre a una pareja. Prevenir el divorcio. Ejercicios prácticos (¡El mapa del amor, "Pille a su pareja", el árbol de las creencias y muchos más!).
- A QUIEN VA DIRIGIDO ESTE TALLER:

Para las personas que tengan pareja (pueden venir solos o con su pareja) y para las personas sin pareja. Las personas que busquen mejorar su relación de pareja o identificar qué variables están influyendo para no encontrar pareja. ¡éste es tu taller! Coste 12€/taller.

Como parto de la base de que mis lectores compartís en cierta medida mi pasión por la psicología y seguramente a muchos de vosotros, solteros, con pareja, casados y divorciados estaréis también interesados en este curso y en aprender más sobre el tema, tengo un pequeño detalle para vosotros para agradecer vuestra fidelidad al blog.

¡¡ Todos los lectores de El mono de Harlow* tienen un 10% de descuento en este curso !!

Os podéis inscribir antes de este jueves escribiendo un e-mail a:

elmonodeharlow@gmail.com

con asunto: "TALLER10"

Importante  incluir datos personales y teléfono de contacto.

¡¡Daros prisa porque el plazo es breve y es una oportunidad única !!


Nos vemos el sabado.



¡Hasta muy pronto!


domingo, 2 de noviembre de 2014

La relajación autógena de Schultz

¡Buenas tardes de domingo y cerrado el mes de Octubre!

Acabo de estar en Barcelona, en París, ahora estoy por fin en Múnich y el fin de semana que viene lo paso en Madrid, ¡No paro! Y de ahí que la publicación de los artículos se ralentice un poco, pero aquí estoy. Entretanto he continuado acudiendo al curso de relajación progresiva de Jacobson (de hecho la próxima sesión es mañana) que os conté en un artículo anterior y fui hace dos semanas a un curso de relajación autógena de fin de semana que me ha parecido una pasada, y por supuesto merece este artículo de hoy.

No sé si habréis practicado la relajación muscular progresiva, me imagino que no o no a menudo y debo insistir en lo importante de su práctica frecuente para obtener realmente resultados. Esto es algo así como gimnasia mental. Además, la relajación muscular progresiva es ideal para introducirse en el mundo de las técnicas de relajación, pues es sencilla y supone una realización activa (es decir, debemos estar atentos a tensar y relajar cada grupo muscular), y por ello hay un menor riesgo de que la mente se distraiga o de que se invada de pensamientos intrusivos.

Lugar adecuado para realizar los ejercicios de relajación autógena
La relajación autógena es una forma de autohipnosis y es algo más complicada, pues no hay que realizar ningún movimiento activo consciente, sino que se somete únicamente a la imaginación, es autosugestiva, por eso cuesta más mantener la atención en el yo y en el presente, pero tras una práctica persistente, se alcanza un estado muy placentero libre de pensamientos, de estímulos. Me han encantado las sensaciones y me ha sorprendido el efecto inmenso sobre el cuerpo y la mente en general.

Los principios de la relajación autógena: Un poquito de historia

El genio de J.H. Schultz (alemán, cómo no) elaboró los principios del entrenamiento autógeno a partir de 1912. Mediante sus observaciones de la práctica de hipnosis, sus estudios sobre la autosugestión y la utilización de imágenes referidas directamente a las funciones del sistema vegetativo, descubrió que mediante fórmulas adaptadas al propio sujeto y repetidas por él interiormente, se producía una transformación general del sujeto de experimentación mediante ejercicios fisiológicos y racionales que en analogía con las más antiguas prácticas hipnóticas exógenas, permite obtener resultados exactos a los que se consiguen con estados sugestivos auténticos.

viernes, 10 de octubre de 2014

El poder de la RISOTERAPIA


"La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: La risa" (Mark Twain)

Soy una enorme fan de reir. Me encanta reir y suelo rodearme de personas que me hacen reir, pues me atraen exageradamente las personas risueñas. Todos conocéis personas así, y sabéis la energía tan positiva que transmiten. Si me pongo a pensar, todos mis amigos y amigas, así como mi familia y mi novio, son personas que tienen en común esa cualidad. Por otro lado, me encanta hacer reir. He sido una payasa toda mi vida. Es una satisfacción enorme ver reir a los demás. Tengo un humor muy fácil y una risa bastante escandalosa pero muy sincera. Mucho, sí, pero nunca demasiado.

Lo que no sabía yo hasta que me metí en el mundo de la psicología era el enorme poder terapéutico que tenía la risa. En mi caso particular no creo que necesite jamás esta terapia, ya que la practico naturalmente a diario (aunque la realizaré para aprender a enseñarla). Pero viendo a menudo, por ejemplo los días laborables en el transporte público a hora punta, seres que caminan con cara larga durante días, serios, mustios, regocijados en el arte fácilmente dominable de la queja, creo firmemente que muchas personas necesitan con urgencia una terapia del humor, y un tipo representativo de ésta se ofrece desde hace ya años y se ha demostrado en numerosas ocasiones su efectividad: la risoterapia.

Por ser una terapia nueva y aparentemente sencilla, suele tomarse poco en serio en la sociedad, ignorando los amplios resultados positivos de esta estrategia y el enorme poder que tiene en la prevención de trastornos, en la reducción de síntomas y en la promoción de salud y bienestar. La razón es casi evidente: sus beneficios se desconocen.



Hoy os traigo al blog a un psicólogo experto en el tema, José Carlos Vázquez Calvo, que ofrece este tipo de terapia en Torrejón de Ardoz, Madrid, en el centro CEPSIT, que lleva operando desde 1979. He tenido el honor de realizarle una entrevista así que voy a dejar que sea él quien nos cuente en qué consiste la risoterapia, para poder introducirnos brevemente al tema.

martes, 15 de abril de 2014

El poder de la compasión


Uno de los valores que nos enseñan las diferentes religiones desde que somos pequeños es el de la compasión.
 La compasión es la actitud espiritual propia y uno de los núcleos esenciales del budismo, es la llamada misericordia por la religión judeo-cristiana y un valor fundamental del islamismo, entre otros.
Cuando hablamos de compasión no podemos dejar de pensar en empatía, en ayudar al prójimo, en sentir pena o lástima. No podemos dejar de asociarla a sufrimiento, a pobreza, a desigualdad, a injusticia. Todos perseguimos experimentarla y muy pocos desean que la sientan por ellos.

Pero hoy voy más allá. 


Compadecer a otros o ser compadecido no se limita a sentir pena por el prójimo, a entender cómo se siente, a querer ayudar al otro. Estas son vagas definiciones que merecen ser profundizadas, sobretodo si estamos implementando este concepto en una rama de la psicología contemporánea tan importante y con tanto potencial como es la psicología positiva.

Qué es la compasión

No creo que la palabra compasión sea para nadie una palabra desconocida. Sin embargo, sí creo que el significado de esta palabra es desconocido para muchos, o por lo menos confuso. Para empezar a entender qué es, la compasión puede ser definida como una emoción, y pertenece al grupo de emociones positivas.

Una persona puede entrenar y practicar la experiencia de esta emoción a lo largo del tiempo y convertirse así en compasiva.

Una persona compasiva experimenta la compasión como un sentimiento (una emoción que permanece en el tiempo) que incluye empatía, es decir, el entendimiento del estado emocional del otro, pero es más intenso que ésta, y se manifiesta a partir del sufrimiento de otra persona, dirigiendo la motivación del ser compasivo a realizar acciones y conductas que alivien ese sufrimiento. 

Además, existe una estrecha correlación entre felicidad y compasión. No existe gente egoísta feliz. Si piensas en personas que conozcas que sean verdaderamente felices, podrás observar que entre sus características están el altruismo y la generosidad.

Entonces, ¿la compasión se traduce en ser generoso y altruista? No exactamente. Éstas son características de la compasión, pero no son sinónimos, pues existen personas generosas o altruistas y no por ello han de ser compasivos. Igual que compasión incluye empatía pero no es sinónimo de ésta.


El arte de ser compasivo

La compasión nos es enseñada a nivel teórico desde la ética y las diferentes religiones pero desde un modelo de conducta social, pues el entorno nos muestra modelos a copiar muy lejanos a la compasión. Y el ser humano aprende en gran medida por observación, también llamado aprendizaje vicario. Nos son transmitidos otros valores muy diferentes, el mundo social en el que nos desenvolvemos es entre otras cosas frívolo, individualista, materialista, y promueve el egocentrismo.

Cuando caminamos por la calle y descubrimos un parque con flores, observamos a las diferentes personas que caminan, vemos un pájaro que se posa en una rama, tendemos a mirar todo ello cegados por el hedonismo que inunda nuestro mundo social y emitimos un juicio acorde a ello. Solemos clasificar lo que percibimos a nuestro alrededor con un "me gusta" (en plan Facebook) o un "no me gusta" (el otro botón que se lleva ya tiempo pidiendo. Zuckerberg... ahí lo llevas). 

Adaptamos el medio a nuestras necesidades. En pocas ocasiones nos paramos a pensar y percibimos de lo observado aquellas necesidades que necesitan ser satisfechas. 

A qué me estoy refiriendo, te cuento. 

Imagina uno de esos días en los que esperas en la cola del supermercado. La cajera no sólo es desagradable a la vista, con esas mechas mal dadas, ese maquillaje exagerado y ese modo ordinario de mascar chicle con la boca abierta, sino que derrocha antipatía con cada cliente que pasa. Sus miradas, sus gestos y su conducta empujan a nuestra mente a emitir un juicio inmediato y sin retorno: "no me gusta", y clasificamos a la cajera en este cuadrante. Es más que probable que la mayoría de las personas que toman contacto con ella ni le miren con el fin de evitar un momento no agradable, o que lo hagan con indiferencia, incluso de forma poco amigable, reflejando el desagrado que perciben y siendo coherentes con el (pre)juicio emitido. ¿Qué ocurriría si al pasar por caja le dedicáramos a esta persona la mejor de nuestras sonrisas? Haz la prueba. Pocas personas reaccionan mal a un gesto amable, a una sonrisa, a un "que tengas un buen día". Es bastante probable que esa mujer que trabaja con cara de bulldog francés sea de las personas que más necesiten ese día un feedback positivo. Has podido percibir e identificar su necesidad, luego has practicado la compasión.

Sé la acción en tu medio, no la reacción a él.

Otro ejemplo. Todos conocemos a la mítica persona con dificultades de interacción social. Aquellos percibidos como "raros", esos que por más que ponen de su parte no consiguen integrarse en un grupo de amigos, de colegas de trabajo o de compañeros de piso. De nuevo pulsamos automáticamente el botón de "no me gusta", pues la mera presencia de estas personas y sus comentarios inapropiados generan momentos incómodos, desagradables, lo que desencadena una situación o reacción de rechazo. El hedonismo nos ha cegado de nuevo. Esa persona "rara" no encaja con nuestro estándar de normalidad social, luego lo expulsamos de nuestro entorno casi inconscientemente. Se deja de llamar a esa persona, se mira mal, se contesta de manera antipática o arrogante, se desprecia. 
Pero reflexiona un segundo las consecuencias. La inmensa mayoría de las veces lo que ocurre es esto: Si una persona tiene una actitud o conducta inapropiada y no encaja en los diferentes círculos sociales, genera rechazo. Este rechazo es percibido por la persona, que busca desesperadamente abolirlo y tener la oportunidad de ser aceptado por el círculo social, y no dudará en desplegar sus recursos para intentar por otra vía lograr su objetivo. Por algún motivo que creo ya te imaginas, una persona con un bajo dominio de las habilidades sociales buscará de nuevo alternativas inapropiadas que le harán parecer todavía más "raro" y que posiblemente provoque la recepción de más y más rechazo, entrando en una espiral de rechazo de la que por desgracia es demasiado complicado salir (como de cualquier espiral).

Esta espiral suele desencadenar en trastornos afectivos, en fobias, puede dar lugar a una introversión del individuo, a autojuicios negativos, baja autoestima, autoconcepto poco realista, a la evitación o huida de situaciones sociales por miedo al rechazo, etc.

La mayoría de las personas con dificultades en las relaciones sociales, son personas con una mayor necesidad de aceptación y de afecto. Quien practica la compasión, sabrá identificar esas necesidades y estará dispuesto a satisfacerlas con una actitud abierta, tolerante, de aceptación y reconocimiento, con elogios, con acercamiento. El individuo con dificultad se sentirá por tanto aceptado y cómodo en ese ambiente social, podrá ser así él mismo y podrá sacar lo mejor de él sin temor a ser rechazado. Haz de nuevo la prueba y sé compasivo con aquellos que tienen menos habilidades. Habrás cortado la pescadilla que se muerde la cola, y ahora esa pescadilla podrá nadar libremente en el océano.

Como ves, la compasión no es solo practicable en el tercer mundo sino que puede ser puesta en práctica en las diversas situaciones de la vida cotidiana. De nada sirve que vayas a un pueblo perdido de la India a ayudar a quienes más lo necesitan, si no ayudas a quienes te rodean en tu vida diaria y necesitan de tí.

Es posible que a través de los ejemplos hayas sido capaz de elaborar inductivamente el complejo concepto de compasión y de haberlo digerido, incluyéndolo en tu colección mental de emociones positivas, junto a la gratitud y al optimismo.

Y este era mi objetivo de hoy...

Así que te dejo, que tengas un buen día, me quedo satisfecha de haber practicado la compasión contigo enseñándote un concepto necesario e imprescindible para experimentar felicidad, que es una de las necesidades vitales básicas de todo ser humano, y cuya ausencia genera más sufrimiento.


¡Hasta muy pronto!


"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite" (Robert Louis Stevenson)



Si te interesa saber más sobre compasión, te recomiendo esta conferecia de TED:


y este documental de REDES:

Compasión para vivir

domingo, 16 de febrero de 2014

Resiliencia: La personalidad de hierro


Buenos días domingueros. Terminamos la semana con un tema de psicología positiva del que voy a hablar en un futuro con relativa frecuencia, pues es uno de los temas más actuales de esta rama y comprende muchos nuevos estudios, así que conviene aprender como mínimo la definición básica y el concepto en general.

Introducción al concepto de RESILIENCIA (o RESILENCIA)

¿Habíais escuchado alguna vez esta palabra? ¿A qué os suena? Yo la primera vez que la escuché la asocié automáticamente a ancianos. No me preguntéis por qué. Seguramente por su parecido semiótico con la palabra "residencia", que entre sus categorías me resulta más cercana por experiencia personal la de "residencia de ancianos" y en fin, ante mi desconocimiento e ignorancia, supuse que algo tendrían que ver. Para mi sorpresa su significado poco tenía que ver con la tercera edad, o por lo menos no necesariamente.


Resiliencia no es no caerse. Es saber levantarse y seguir caminando.
La palabra resiliencia proviene del verbo latino "resilire" que se traduce como "saltar hacia atrás, rebotar", y no veo yo a ancianitos saltando hacia atrás y rebotando, así que ya de entrada podemos descartar el vínculo a este grupo de edad. Profundizando en el concepto (y poniéndonos un poco más serios), la definición difiere según el contexto. En psicología, resiliencia es la capacidad que tiene un sujeto o grupo para superar las adversidades, traumas -a veces graves- o circunstancias difíciles de la vida proyectándose de cara al futuro.

La resiliencia se sitúa en el campo de la psicología positiva, y está respaldada por múltiples testimonios de gente que según parece, ante una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir viviendo, incluso en un nivel superior, desarrollando ciertos recursos latentes y la mayoría de las veces insospechados.

El famoso refrán "lo que no te mata, te hace más fuerte" puede ser una representación ideal de este concepto. 

martes, 31 de diciembre de 2013

Empezando el 2014 con buen pie... ¡Descontamina tu mente!

El Mono de Harlow* cierra el 2013: ¡Buenas tardes desde Madrid!

He tenido la suerte este año de poder pasar la Navidad en mi ciudad natal algo más de dos semanas, así que teniendo en cuenta que llevo cuatro años y pico viviendo en Munich y apenas veo a mi familia y amigos, creo que mi ausencia temporal del blog está más que justificada.
Como siempre y creo que muchos estaréis de acuerdo en esto, las navidades son un periodo de encuentros, desencuentros, reencuentros, de reflexiones y análisis, de evaluaciones y conclusiones. Un momento de reencuentro incluso con uno mismo. Un momento de mirada hacia atrás, y también de mirada hacia adelante. Surgen preguntas sobre el curso de tu vida y propuestas para su continuación.

Estos días de reflexión son complicados para todos. Algunos se despiden del 2013 con alegría, pues no consideran que haya sido un buen año; otros lo hacen con nostalgia, recordando todos los buenos momentos que han vivido. Otros con tristeza o enfado. Otros ni siquiera lo celebran, pues el cambio de año no supone un significado para ellos, y es probable que reflexionen en otra época del año. Los más idealistas elaboran incluso una lista de propósitos de año nuevo, de los que todos sabemos que al final no se termina cumpliendo ni la mitad. Sin embargo no deja de ser algo motivador para posicionarnos en dirección a determinadas metas y suelen ser de hecho fruto de una exhaustiva evaluación de los procesos y logros conseguidos a lo largo del año anterior.


Yo también era de esas personas que escribía su lista de propósitos, incluso en 2007 hice una para los siguientes cinco años, es decir, hice una descripción o lista de cómo quería verme en los próximos cinco años. Para mi sorpresa, encontré esta lista hace dos nocheviejas y menos uno, pude hacer "tick" en todos los ítems. Ahí me di cuenta no sólo de que las metas que me propuse eran realistas, sino de que tenía claro adónde me estaba dirigiendo. Y sí, me sentí muy satisfecha, por eso sigo haciéndolo aunque también me he dado cuenta de que es más fácil y nacen más metas a los veinte años que a los veinticinco.

¿Propósitos para el 2014?

Entre los propósitos que sugiero a nivel psicológico (es lo mío) están recordar algunos de los puntos de psicología positiva que hemos aprendido este año, como disfrutar las PEQUEÑAS COSAS que nos hacen felices, saber dar GRACIAS por aquello que tenemos y para aprender este último día del año propongo DEPURAR NUESTRA MENTE utilizando como herramienta la reflexión para empezar con buen pie el año y vivir en 2014 envueltos en una atmósfera libre de malos pensamientos que favorecerá una existencia más serena y más estable.

Durante un seminario sobre encuentros entre Oriente y Occidente en Dharamsala, en la India, una psicóloga americana entre el grupo de asistentes expuso el tema del odio hacia uno mismo. En un principio el Dalai Lama dudó haber escuchado bien y pidió de nuevo al traductor que le explicara el concepto. Luego preguntó directamente qué significaba eso de odiarse a uno mismo, ya que le parecía inconcebible que el ser humano pudiera sentir odio hacia sí mismo.

Cuando finalmente entendió a qué se estaban refiriendo, y le explicaron que es un fenómeno muy frecuente en Occidente, le invadió una enorme tristeza. Solo imaginar que tantísima gente pudiera sentirse mal consigo misma, hasta el punto de odiarse... ¿Dónde se originan estos horribles juicios que surgen en nosotros tan frecuentemente? ¿Esos "soy un desastre", "no soy capaz de conseguirlo"? ¿Esos "no me merezco ser amado"? ¿"No estoy a la altura"?

Los juicios negativos que atribuimos a nosotros mismos provienen generalmente del miedo a lo que piensen los demás de nosotros. Son en realidad juicios de otros -reales o imaginarios- que nos hemos atribuido como propios.

En realidad no es tu voz la que resuena en tu cabeza haciéndote sentir así y contaminando tu mundo psíquico. Son las voces irreales de todos aquellos que crees que piensan o han pensado alguna vez así de tí.

Es importante parar el raudal de pensamientos negativos que podemos tener sobre nosotros mismos.
Lo he repetido a lo largo de este año y lo reitero: TRÁTATE CON AMABILIDAD.

¡Fuera prejuicios!

Y esto no es suficiente. ¡Debemos de hecho poner fin al raudal de pensamientos negativos que tenemos sobre los demás! ¿Eres una persona prejuiciosa? Pues debes saber que a nadie estás haciendo tanto daño como a tí mismo. Cuando asestamos un juicio categórico acerca de un amigo, compañero o conocido (o familiar), "es un incompetente", "es un egoísta", "es una arrogante", "es un liante", lo que estamos haciendo es administrarnos una pequeña dosis de autosatisfacción al compararnos ventajosamente con la que consideramos víctima de nuestro juicio. Pero esa satisfacción es muy a corto plazo. Las críticas a la gente con la que compartimos la vida refuerza esa idea de que vivimos en un mundo de víctimas-agresores en el que cada uno es víctima y agresor a la vez.

Solo debes esperar tu turno para ser criticado por cualquiera. Siempre tengo en mente esa famosa frase que me dijo una vez mi madre y que hoy escucho casi a diario por los psicólogos: "NO SE PUEDE CAER BIEN A TODO EL MUNDO. ASÍ QUE DEJA DE INVERTIR TU ENERGÍA INTENTÁNDOLO". Liberándonos de los juicios agresivos a los demás aprenderemos a liberarnos de los juicios que realizamos con nosotros mismos. Cuanto más tolerante y relativo seas, así como cuanto más situacionales sean tus juicios, más tolerante, relativo y flexible serás haciendo juicios sobre tí mismo.

A mi parecer, una de las plegarias más conmovedoras y sencillas del budismo es una etapa fundamental hacia la ecología interior y la de nuestras relaciones con otras personas.

Reflexiones de 2013

Personalmente añado una despedida alegre de 2013, alegre porque haciendo balance ha sido sin duda un año feliz. He cumplido proyectos, he amado y he sido amada a nivel familia, amigos y pareja, he aprendido muchísimo, me he desarrollado a nivel personal y profesional, he vivido nuevas experiencias. También he empezado este pequeño hobby en el que estoy escribiendo ahora. E igual que muchos me habéis escrito agradeciendo lo que hago y animándome a que siga, quiero agradeceros yo también el tiempo que dedicáis en leer mis textos. Sin ser algo remunerado, me satisface y me llena mucho cada vez que alguien me comunica que le he ayudado en algo o que el artículo le ha servido para algo, ya que la sensación que me da siempre es la de escribir para la nada y hace ilusión saber que detrás de la pantalla hay tanta gente que me sigue, incluso dejando de escribir 15 días se ha mantenido la media de visitas diarias.
Estoy sorprendida. 
Muchas gracias. 
Este 2014 seguiré esforzándome por ofrecer calidad y haceros pasar un buen rato a la vez que aprendemos juntos. 

Por otro lado ha sido un año que me ha ofrecido conocer personas maestras, unas me han aportado y enseñado y de otras me he tenido que alejar. Todo el camino ha estado lleno de magia y han ido surgiendo personas, situaciones y oportunidades en cada momento, como si corriera una "jincana". En general creo que la vida se porta muy bien conmigo (si me lo merezco o no, ese es otro tema) y confío en que la actitud positiva que me ha traído adonde estoy hoy me seguirá llevando por el buen camino. 

Espero y deseo que todos los que estáis leyendo el artículo de hoy caminéis por el 2014 con decisión, con positivismo, pisando fuerte y que consigáis atraer a vuestra vida todo lo que necesitáis, deseáis y queréis. Acordaros de lo más importante: AMAR, AMAR, AMAR!!! Transmitírselo a vuestro padre, madre, hermano, hermana o pareja, acordaros de decir: TE AMO, no es bueno abusar de una frase pero tampoco evitarla como hace mucha gente; no hay que darlo por hecho, y es tan importante decirlo cuando de verdad lo sientes... No os sintáis débiles ni ridículos, aunque la persona que lo escuche se sorprenda.
Pero sobretodo que construyáis un año feliz, que lo llenéis de buenos momentos, felices, que son los que al final quedan en el recuerdo y que tengáis la oportunidad de vivir experiencias que os aporten, os enseñen y os hagan mejores personas.

Os deseo también un buen desliz al 2014 y que paséis hoy una noche especial. 




¡A seguir disfrutando de la vida!


¡ F E L I Z     4 !





Madrid, disfrazada de Navidad